View Full Version: Eden: Acciones de persuasión

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Title: Eden: Acciones de persuasión


glorificus - May 27, 2007 04:05 PM (GMT)
Hola, weno por fin me atrevo a escribir una fanfic, éste está basado en un futuro paralelo en el que Eden McCain está viva y sigue con su vida, se establecen nuevas relaciones ntre personajes, ay digo que es paralelo XD haber si os gusta xfa decirme vuestra opinión. Es el capi nº 2 xk el 1º no se onde lo he guardao XD asias ;):


Capítulo Segundo

Acciones De Persuasión

Hotel Corintio, Las Vegas
Eden McCain, 01:30 h


Eden McCain estaba nerviosa, le sudaban las manos, la cabeza le daba vueltas y podía escuchar los acelerados latidos de su corazón. No era la primera ní la última vez que lo hacía, por desgracia había tenido que buscarse un modo de sobrevivir después de escapar de su casa tras los espantosos acontecimientos que marcaron su vida.
Sabía que no tenía tiempo para pensar en eso, y que ahondar en ese pasado del que intentaba escapar le causaba un gran dolor pero en las situaciones límites siempre le venía a la cabeza el principio que ella misma eligió para su propia autodestrucción. Los recuerdos fluían por su mente hasta que unos pasos procedentes del descansillo le hicieron volver a la realidad. Apoderada por el nerviosísmo aceleró el proceso de meter las fichas de 500 € del casino Corintio en la bolsa de color negro, donde antes guardaba su ropa, ahora sustituída por una gran cantidad de fichas de juego. Con prisa cerró la cremallera de la bolsa y se la colocó al hombro, se acercó sigilosa y de forma rápida a la puerta de la habitación en la que residía desde hace dos días con un nombre falso. Con cuidado se apoyó en la puerta para lograr pegar la oreja en busca de cualquier movimiento, Eden sabía que era buena en ésto, pues ya había estado en ocasiones parecidas, pero también había aprendido que toda precaución era poca.
Al ver que el movimiento en el exterior era nulo agarró el manillar de la puerta y lo giró despacio, entreabriendo la puerta para asegurarse de que no había nadie, ya asegurada corrió por el pasillo oeste hacia el ascensor más cercano, sabía que era un plan estúpido pero por experiencia sabía que el cuerpo de seguridad del hotel usaría las escaleras para llegar hasta la habitación que ella ocupaba. Pulsó el botón de llamada del ascensor mientras miraba a los lados en busca de cualquier señal de movimiento, nunca se le había hecho tan larga la espera. Aún iba subiendo por el piso número cuatro cuando Eden se percató de unos ruidos procedentes de dentro del ascensor, asustada retrocedió, alejándose de la puerta metálica, miró a los alrededores, sabía que si el cuerpo de seguridad del casino estaba usando el ascensor dos docenas más cubrirían las escaleras, dejandola acorralada.
Ya era tarde para volver a la habitación, no podía echarse atrás. Decidida dio un paso al frente, se acomodó la bolsa alrededor del cuello y miró fijamente la puerta del ascensor esperando su apertura. Sabía que estaba en inferioridad númerica y que no tenía ningún arma, pero tenía algo mucho mejor, algo más poderoso que una pistola o cualquier tipo de arma, su propia voz.
Finalmente escuchó el din que le alertaba de que ya debía de estar preparada, la puerta del ascensor comenzó a abrirse. Eden abrió la boca sin saber que encontrarse, pero extrañamente el ascensor estaba vacío, confundida dudó en entrar, pero el sonido de una pistola recién disparada y el roce de una bala en su brazo derecho adelantaron su elección, entró en el ascensor rápidamente y pulsó en el panel de control el botón que la llevaría hasta el vestíbulo.
La puerta empezó a cerrarse en lo que para Eden era a cámara lenta, por suerte para ella ninguno de los seguratas armados logró alcanzarla dentro del ascensor. La mente de Eden empezó a divargar sobre la situación y sobre su más que infeliz final, pero ya no podía echarse atrás, todo lo que había hecho, todo lo que le había ocurrido, no podía borrarlo. Resignada esperaba la llegada del ascensor al vestíbulo o lo que era lo mismo su fin, en el transcurso se miraba el brazo arañado por la bala, había sangrado varias veces en su vida y eso no la había hecho detenerse <<¿Por qué va a ser esta la ocasión?>> se preguntó.
Una nueva energía luchadora surgió en su interiror, había sobrevivido a mucho y a pesar de que su vida no era ningún ejemplo sabía que sus actos no eran peores que los de la gente a la que ella robaba. El ascensor la avisó de que acababa de pasar en 1º piso y que en apenas 2 minutos se enfrentaria a todo el cuerpo de seguridad del casino ella sola, por lo que en vez de dejarse llevar por el pánico se aclaró la garganta, preparada para el enfrentamiento.

* * * *

El ascensor se paró a punto de llegar a su destino. Eden estaba desconcertada, pensaba que era una estrategia y que en cualquier momento la puerta se abriría y una docena de hombres armados la acribillarían a balazo limpio, nerviosa ante las muchas posibilidades creadas por su imaginación Eden se acercó a la puerta metálica y empezó a susurrarla.
Un ruido la hizo girarse, al hacerlo se vio frente a un atractivo joven, de bellos rasgos marcado por una cicatriz en medio de la cara.
-¿Quién eres tú? -preguntó Eden desconcertada.
Todo el entrenamiento, todo lo planeado y aprendido durante años se le olvidó en ese mismo instante.
-No soy uno de esos de ahí a fuera que quieren meterte una bala entre ceja y ceja -dijo el desconocido joven con aire sarcástico.
-Tú no quieres hacerme daño -susurró Eden.
Un eco se introdujo en la mente del extraño, un eco que pretendía doblegar su voluntad y hacerle acatar su orden.
-Pues claro que no Eden, apuesto a que nadie quiere hacerlo conociendo tu poder de persuasión.
Eden cerró la boca, el extraño no la buscaba por el robo de fichas que pretendía cometer sino por la habilidad que había descubierto tras su trágico pasado.
-Cómo sabes eso de mí.
Esta vez la voz de Eden sonó con un cierto eco y reberveró, lo que mostraba su esfuerzo por controlar la mente del extraño.
-Ahora no hay tiempo -respondió tajantemnete -Hannah, Noah...
Dos nuevas figuras saltaron al ascensor desde el exterior de la cabina, la primera era la de un hombre alto y de piel oscura, la segunda era una joven mujer de pelo largo y castaño con buena figura.
-Hola Eden, tranquila, estamos aquí para ayudar -dijo la mujer conocida como Hannah.
Desde pequeña Eden había aprendido a no confiar en las palabras amables, ya que su poder precisamente se basaba en la poderosa capacidad de las palabras.
-No sé de quien fiarme si de unos lúgubres tipos que me atacan en el ascensor o de unos seguratas que sólo obedecen ordenes.
Eden recorrió con su mirada a las tres personas que se habían convertido en su más reciente amenaza, parándose en el joven de la cicatriz.
-¿Quieres comprobarlo? Nosotros aún no te hemos disparado y ellos ya lo han hecho una vez -decía el joven mirando a Eden -Date prisa no queda tiempo, Hannah...
La mujer se acercó a Eden y alzó el brazo hasta la altura de su hombro. Eden interpuso la bolsa como protección, pero la mano de Hannah se posó sobre el panel de control del ascensor.
Todos los botones se encendieron al contacto con la mano de Hannah.
-Ya está el ascensor está fuera de su control, eso nos dará tiempo...
Eden no podía comprender cómo lo había hecho, pero sabía que ese tipo de control era una habilidad, que de alguna manera las hacia iguales.
-No podemos explicarte toda la historia ahora mismo, pero el tipo al que estás intentando robar creeme, te hará algo peor que la muerte -avisaba el joven de la cicatriz escanenando los ojos de Eden.
-De acuerdo -aceptó, había vivido y dicho muchas mentiras y de algún modo sabía que ellos no la estaban mintiendo -Pero me gustaría saber tú nombre.
-Peter Petrelli.
Eden no tuvo tiempo a reaccionar cuando éste agarró la bolsa llena de fichas que se encontraba alrededor de su cuello y la tiró al suelo para luego cogerla en brazos y de un salto salir de la cabina del ascensor.
En el exterior del ascensor Eden se mareaba ante la velocidad que éste había cogido, sus ojos solo captaban el amasijo de cables que sujetaba el ascensor, y que cada vez mostraban la menor colisión con la pared que daba al tejado del casino. La mujer que controlaba el ascensor, Hannah y el hombre de color salieron al exterior de la cabina reuniendose con ellos.
-Estamos preparados -aseguró Hannah mientras agarraba a Peter del brazo derecho y Noah lo hacía con el brazo contrario.
-Pues allá vamos, deberías de cerrar los ojos -aconsejó a Eden antes de lanzarla por los aires dirigida contra la gruesa pared de cemento que la separaban de un tejado seguro donde estar lejos de los extraños y cuerpos de seguridad que había en el casino.
La falta de aire y la rapidez con la que la habían impulsado empezaban a dejarle sin conocimiento, se hubiera desmayado a no ser de la brusca parada que sufrió cuando un par de fuertes manos la agarraron por la cintura y sin darse cuenta cayó en un frío y duro suelo.

* * * *

Azotea Hotel Corintio, Las Vegas
Eden McCain, 02:30 h


Todo lo ocurrido, la escapada, su aventura aerea fuera del ascensor. Eden deseaba que todo hubiera sido un sueño y que cuando despertase se encontrara en su cómoda habitación del hotel Corintio tumbada sobre la cama, en un suave colchón. Pero cuando abrió los ojos volvió a la cruda realidad. El suelo del tejado del hotel estaba hecho de duro y frío cemento, nada parecido a su sueño.
-¿Te encuentras bien?
Eden escuchó la voz amable y desconocida, alzó la mirada y vislumbró la cara de un joven afroamericani de aspecto pícaro.
-¿Quién eres? ¿Dónde están los otros? ¿Cómo he llegado aquí? -preguntó Eden seguidamente.
No podía creer la cantidada de gente extraña que estaba conociendo esa noche, no parecía real, tenía la impresión de haberse metido en una película de ciencia ficción.
-Tranquila despacio, yo soy D.L Hawkins para servirla -y el joven afroamericano extendió su mano en señal de saludo.
Eden la miró desconfiada.
-Vamos, no muerde -le dijo en tono jocoso.
Eden acercó la suya para estrecharlo pero en el momento del choque de manos la de Eden traspasó la de D.L como si de un holograma se tratase.
-¿Pero qué? -Acababa de traspasar un cuerpo sólido como si fuera aire puro, sólo que más ligera.
-No te escandalices gracias a mi saliste del ascensor sin quedar hecha papilla.
Eden empezaba a comprender, esta gente poseía habilidades especiales al igual que ella, y habían logrado encontrarla y ayudado a escapar, pero cómo sabía ella que podía fiarse de ellos, pensaba rápido una respuesta y no tardó en darse cuenta de que eran los únicos en la azotea.
-¿Dónde están los otros? -preguntó Eden con picardía.
-Peter, Hannah y Noah están cerrando los pasos de escaleras para ganar tiempo.
Eden sabía que esta era su oportunidad, de alguna manera Peter era inmune a su poder de persuasión, pero no podía perder la oportunidad de volver a intentarlo.
-Escucha atentamente, ahora me vas a responder a todas las preguntas que te haga.
La voz de Eden se tornó grave y reverberaba, lo que provocaba que cualquiera perdiera el contol sobre sí mismo dandoselo a Eden.
-Tengo poco tiempo así que contestame rápido, ¿Para quién trabajaís?
-Para una organización que se encarga de reclutar gente con especiales habilidades -respondía D.L.
La voz y la cara de D.L mostraban su ausencia y el gran control que Eden ejercía sobre su mente y su voluntad.
-¿Por qué me quereís a mí?
-El señor Bennet pudo localizarte y conociendo lo de tu poderosa habilidad no quiso dejarte escapar.
Eden sonrió, estaba consiguiendo extraer toda la información que necesitaba. Ya no le importaba su persecución respecto a la seguridad del casino, sólo quería respuestas, todas las que pudiera conseguir.
-¿Cómo me localizó?
-Él utilizó...
La puerta que daba a las escaleras de la azotea se abrió de repente. Peter, Hannah y Noah corrieron a cerrarla, habían sido perseguidos y acorralados.
-D.L cuanto falta.
La voz de Peter Petrelli le devolvió a la realidad.
-No lo sé ya deberían de estar aquí.
Empezaba a cundir la desesperación entre ellos, y Eden permanecía tranquila.
Caminó sin preocupación hacia la puerta que daba a las escaleras y la abrió ante la incrédula mirada del grupo, una enorme cantidad de agentes de seguridad del hotel entraron armados y la apuntaron con sus armas.
-Queda detenida, levante las manos y tirese al suelo -gritaba el que parecía ser el jefe de seguridad.
Eden sonrió, estaba muy segura de sí misma y sabía que no iba a resultar herida.
-No quereís hacerme daño, sólo necesitamos hablar -susurraba en voz alta mientras su voz emitía un gran eco que se introducía en las mentes de los seguratas.
-¿Qué estás haciendo? -preguntó Peter sorprendido.
-Sólo mi trabajo -respondió Eden -Ahora vaís a apuntar a esos de ahí.
Dada la orden de Eden todas las armas se giraron hacia el grupo extraordinario.
-Pero... ¿Cómo?
-No eres el único que tiene un amigo capaz de ver el futuro Peter -respondió Eden dejando atrás su inocencia. -No deberías fiarte tanto de la gente.
-Linderman -gritó con furia.
-No sé quien es ese Linderman, pero apuesto a que no está en los archivos del FBI como el delicuente más peligroso, Peter Petrelli.
-¿Qué es lo que buscas Eden? Pensaba que necesitabas nuestra ayuda -decía Hannah adelantándose.
-No necesito ayuda de quien explotó hace dos años arrasando millones de vidas -contestaba Eden furiosa. -Gracias a tí Peter Petrelli muchos de nosotros, con habilidades, fueron perseguidos y asesinados. Y los que no son reclutados para un ejercito de muerte. Gracias, pero no me interesa.
-Eres tonta, si no vienes con nostros terminaras muerta o peor en manos de Linderman o de Sylar.
Eden se asustó al escuchar ese nombre, sabía que las autoridades le habían culpado de la explosión que arrasó mitad de la ciudad hacía cuatro años, y también sabía que había perseguido a las personas especiales con el único fin de matarlas.
-Que dices, Sylar está muerto, él murió en la explosión.
-Eso es lo que la gente cree, pero Sylar aún sigue vivo, y sigue recolectando poder -gritaba Peter ante la desconcertada mirada del cuerpo de seguridad del casino.
-Hace poco perdimos a una buena amiga a manos suyas -se lamentó D.L
-Imagina lo que podría hacer si obtuviera tu poder.
Eden tuvo un ataque repentino de miedo, no podía imaginarse la cantidad de vidas que robaría si obtuviera su poder.

* * * *

-No te fíes de él Eden, es un asesino.
Un hombre mayor, de pelo canoso y vestido con un elegante traje acababa de asomar por las escaleras que daban a la azotea.
-Linderman -dijo Peter refiriendose al nuevo personaje introducido en la conversación.
-Vaya, cómo estás Peter, hombre radiactivo -hablaba con una sonrisa maliciosa.
-Ese no es Linderman -zanjó Hannah, que había trabajado con Linderman durante años.
-Hannah, eres muy lista, puede que por eso sigues viva, no como tu amiga Candice Willmer.
Todos los heroes de la azotea retrocedieron. Eden supo en seguida que algo no iba bien, y que este nuevo personaje era mucho más oscuro que Peter o cualquiera de los otros, haciendo caso a su instinto, Eden empleó su poder de persuasión.
-¡Disparar! -gritó Eden al cuerpo de seguridad armado señalando a lo que parecía ser el Sr. Linderman.
Cientos de balas recorrieron una corta distancia desde el arma hasta el corazón del falso Linderman, pero nunca llegaron a su destino, todas se quedaron suspendidas en el aire a penas a diez centrimetos de Linderman, éste sonrió y con un suave movimiento de la mano todas las balas fueron lanzadas hacia todos los que formaban el cuerpo de seguridad, dejando así una montaña de cadáveres ante la asustada mirada de Eden.
-Esa maravillosa habilidad, te doy las gracias Eden antes de nada.
Una nueva bala rozó el cuello del señor de aspecto amable, éste miró hacia el grupo de heroes y vio a Hannah que sostenía una pistola entre sus manos.
-Vaya Hannah pensaba que eramos amigas
A medida que decía la frase su voz se tornaba más dulce y femenina, esta transformación se exteriorizó, su cuerpo se rodeó de una neblina y una escasa luz que en cuestión de segundos le dieron el aspecto de una joven y guapa muchacha que vestía de forma provocativa.
-Candice... -Hannah volvió alzar la pistila para disparar pero esta salió despedida desde sus manos cayendo al suelo.
-¡Eres un cerdo! -Peter se abalanzó sobre él con los puños cerrados.
La fina mano de Candice bloqueó el primer golpe, pero en el impacto salió un humo, que dejaba ver a Eden como las manos de Peter ardían como dos poderosas antorchas, mientras que las de la falsa Candice eran una completa escultura de hielo.
Ninguno de los heroes podía hacer nada, no tenían ni el poder ni la voluntad para detener a Sylar, sólo miraban la ardua lucha entre los dos elementos. Eden decidida a hacer algo para ayudar y no convertirse en una víctima más del asesino cogió el arma que antes había usado Hannah.
-¡Peter apartate! -gritó Eden disparando una primera vez.
La potencial capacidad auditiva de Sylar recogida tras sus múltiples asesinatos le dio el tiempo suficiente como para que la bala terminara en el pecho de Peter manipulando su trayectoria gracias a la telekinesis.
Peter cayó al suelo, un disparó así tardaría varios minutos en regenerar sus tejidos internos, lo que le dejaba fuera de juego.
-Punto y partido -La falsa Candice sonrió y tomó la forma de su propio ser, de Gabriel Grey, más conocido como Sylar.
Los demás heroes corrieron a ayudar a Peter pero cada uno de ellos fue despedido en una dirección, dejando solos a Eden y su asesino.
-Detente -decía Eden poniendo al límite su poder de persuasión.
Esta orden hizo que Sylar caminara más despacio hacia ella, pero no que se detuviera, entonces Eden se puso la pistola en la sién.
-Detente o me vuelo la cabeza.
Sylar se detuvo, no quería perder la oportunidad de obtener una habilidad así.
Eden estaba a punto de empezar a llorar, pero no podía permitir que un asesino en serie obtuviera su habiidad para persuadir, así sería invencible. Resignada se dispuso a apretar el gatillo, pero sin darse cuenta y sin saber cómo la pistola se redirigió hacia su brazo derecho haciendo que la bala lo atravesara. A pesar del insoportable dolor, Eden levantó la mirada para ver como Sylar sonreía, culpable de arruinar su intento de suicidio.
El dolor se agravó cuando una mano imaginaria se agarró alrededor de su cuello estrangulandola, Sylar estaba frente a ella con la mano alzada y el puño cerrado, usando la telekinesia para desestabilizar a Eden. Sabía que estaba pérdida y que no podía evitar su inminente muerte y que Sylar se hiciera con su poder. Sylar se veía vencedor, había logrado conseguir todo lo que quería, pero sin saber como se vio volando por los aires aterrizando en el duro suelo con un golpe seco. Un invisible Peter ayudó a Eden a ponerse en pié .
La única vía de escapatoria antes de que Sylar se recuperara era saltar, Eden pensaba que era un buen plan, mejor que el de la pistola, pero el ruido atronador de un helicoptero y un fortísmo aire la devolvieron a la realidad, un helicoptero sobrevoló la azotea y aterrizó de manera forzosa.
Todos los heroes, bastante magullados, corrieron hacia el vehículo de escape, un hombre de gafas de pasta le dio la bienvenida a Eden mientras era ayudada a subir por Peter.
-¿Qué tal Eden? -preguntó entusiasmado.
- Sr. Bennet ¿Usted también? -Eden estaba totalmente desconcertada.
-Isaac me avisó antes de... -miró los controles de vuelo del helicoptero buscando otra palabra para explicarlo.
-¡Sylar! -gritó D.L
El asesino había logrado ponerse en pié, evitando mediante la capacidad tecnopática de Micah que el helicoptero despegara.
-Hannah ven delante, eres la única que puede hacer que funcione -avisaba el Sr: Bennet mientras se intercambiaba el sitio con la heroína capaz de salvar la situación.
-¿Qué le ha ocurrido a Isaac, Sr. Bennet?
-Ahora no es el momento Eden, Noah, ¿Puedes suprimir las capacidades tecnopatas de Sylar?
El haitiano afirmó con un movimiento de cabeza y cerró los ojos como señal de concentración. Tras estos años Sylar había reunido varios poderes, lo que hacia casi imposible anularlos completamente.

* * * *

El rostro que representaba la muerte para Eden iba acercándose, a pesar de que Hannah manipulaba todas las ondas que Sylar usaba para evitar que despegaran y de que su capacidad telepática estuviera anulada seguían sin poder moverse, y cada vez estaba más cerca.
-No os preocupeís, yo me ocupo -dijo Peter con seguridad.
Bajó del vehículo de escape dispuesto a enfrentarse de nuevo al mayor temor de la humanidad. La lucha volvió a comenzar , hielo y fuego explosionaban unidos en un espectáculo de colores. La distracción de Sylar por el enfrentamiento hizo que Hannah pudiera despegar. Se elevaban sobre la lucha entre los dos titanes mientras los demás heroes solo miraban.
-¿Y Peter, cómo saldrá? -Eden esperaba que fuera capaz de detener a su asesino pero sabía que era imposible.
-No te preocpues Eden, llegará volando en menos de lo que piensas.
Eden no sabía si hablaba de una manera metafórica pero por la seguridad que reflejaban sus palabras logró que se relajara.
-Sr. Bennet, Isaac también... -D.L no terminó la pregunta.
-Sí, Sylar descubrió su escondite y le hizo una visita, creo que ya sabeís el resto.
-Isaac, Candice, Micah... -se lamentaba D.L
Eden no dijo palabra, sabía que era muy afortunada de no haberse sumido a la lista, y que a pesar de todo lo que había hecho en el pasado por malo que fuera iba a recompensarlo. Esa noche Eden había vuelto a nacer, ella ya no era una criminal, sino una heroína en el bando correcto y con una misión, acabar con el mayor asesino de todos los tiempos.









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