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Title: En busca de respuestas.
Description: ojala les guste ^^


Jime Lupin - March 20, 2008 11:54 PM (GMT)
hola!!

perdon, no me habia dado cuenta :unsure: aca esta codificado y con algunas modificaciones....

TÍTULO: En busca de respuestas
FANDOM: Heroes
AUTOR: Jime Lupin y Mari_Suresh (lo hago con una amiga mia que esta en otro foro de Héroes, también lo posteo ahi)
PERSONAJES: Mohinder, Alexis (personaje inventado), Sylar y Peter
RATING: TP -> Todos los públicos
SPOILERS: No hay, todo es alrededor de la primera temporada.

Bueno...aca va:

En busca de respuestas
Capítulo 1:
-Sam, ¿Cómo vas por ahora?-preguntó una mujer de mediana edad, pasando por el mostrador, y al no escuchar respuesta insistió.- ¿Sam?
-Eh… ¿Qué pasa?-preguntó el joven, bajando la revista que estaba leyendo.
-Diablos, Sam.-dijo ella, quitándole el comic de las manos.- ¿Otra vez leyendo esta basura?
-Oye, devuélvemelo.-saltó el adolescente, y tomó su revista como si fuera un tesoro.
-Hermanito, tendrías que estar atendiendo a los clientes. En lugar de leer un estúpido comic.
-No es estúpido.-saltó Sam, en seguida.
-Atrofia la mente.
-Tonterías.-respondió, despectivamente.-Además, no hay nadie a quien atender.-agregó, volviendo a abrir la revista.
-Claro que sí, genio.-gruñó su hermana. -¿Qué hay de ella?-preguntó, señalando a una joven de cabello negro que observaba su pelea sin decir nada.
-Bien, de acuerdo.-aceptó el joven, a regañadientes.- ¿En qué puedo ayudarte?
-Yo…sólo quería un café.-dijo la chica.
-Entendido, ahora lo traigo.-respondió Sam, antes de volver al mostrador.
La joven morena abrió su bolso y sacó un pequeño libro, titulado Activando la evolución.
Ese libro le había cambiado todo…claro que aún tenía miedo…lo que ella hacía no era nada normal. Pero al leerlo se había dado cuenta de que tal vez no era la única…
Definitivamente necesitaba la ayuda de ese tal Chandra Suresh, pero él vivía en la India, por lo que decía la contratapa del libro, y a ella apenas le alcanzaba el dinero para pagarse un hotel…como para querer viajar a la India.
No controlaba su poder, cuando menos se lo esperaba, ahí estaba…aparecía y destruía todo a su alrededor, como su casa, como su hermano…el rostro ausente de su hermano menor todavía la perseguía cada vez que cerraba los ojos.
Aún lo recordaba, como si no hubiera pasado un año, como si hubiera sido ayer…se despertó, hacía un frío increíble, tal que podía ver su aliento. Se levantó desesperada, dándose cuenta de lo que había hecho, dándose cuenta de que había sido su culpa, y dándose cuenta de que su hermano había sufrido las consecuencias de su falta de control…
-Toma.-dijo el mesero, sacándola de sus cavilaciones, él todavía estaba leyendo la revista, mientras le entregaba su café.
-Gracias.-respondió ella.-A propósito. A mí también me gusta ese comic.- agregó, sonriendo ligeramente.-En ese episodio Hiro viaja a New York.
El joven hizo una mueca (tal vez porque ella acababa de arruinarle el final) y regresó a atender a los demás clientes.
¿Y ahora qué haría? Ya había viajado hasta New York…Se había gastado la mitad de su dinero en ese viaje, ¿Ahora a quién le pediría ayuda? ¿Algún doctor? Claro, saldrían corriendo apenas la vieran desarrollando su poder. ¿Y si los explicaba antes de demostrárselo? La encarcelarían en un manicomio.
La muchacha suspiró, y se dispuso a tomar su café, pero, cuando bajó la vista, se dio cuenta que tanto la taza como el líquido en su interior estaban totalmente congelados, cubiertos de hielo.
-No…-susurró ella.-No otra vez.-y evitando mirar su taza congelada, salió corriendo del bar.

No muy lejos de allí Mohinder Suresh conducía su taxi, como todos los fines de semana. Los otros días los dedicaba completamente a buscar a las personas con habilidades, aunque sólo una había respondido su llamada mientras que otra había muerto. La muerte de Dale Smither lo había sorprendido mucho y le llevó a desconfiar de Zane…después de todo, no supo dónde había estado antes de la muerte de la mujer. Y él no quería llamar al 911, y por lo visto sintió mucho dolor cuando oprimió los números del teléfono… Algo no encajaba allí, pero lo mejor sería seguir actuando con normalidad hasta descubrir que había detrás de todo eso.
No tuvo mucho tiempo para seguir pensando en eso porque una persona le señalaba que parase, Mohinder posó el pie en el freno y la chica subió rápidamente.
-¿A dónde?-preguntó el genetista.
-Al hotel Sea breeze.-respondió ella, con voz rasposa.
-Claro.-dijo él, y volvió a poner en marcha el taxi.
La joven se quitó el flequillo de la cara y comenzó a mirar por la ventana, con aire distraído. Mohinder pudo notar por el espejo retrovisor que estaba llorando.
Él no supo como reaccionar ante la situación, nunca ninguno de sus clientes había llorado ahí mismo. ¿Debía decirle algo? ¿O quedarse callado todo el camino? Escuchó como respiraba ruidosamente y se sintió algo culpable por el silencio que estaba creando.
-¿Quieres un pañuelo?-le preguntó a la joven.
-No, gracias.-respondió ella, asombrada de que le preguntara eso.
Se limpió las lágrimas bruscamente, y suspiró en voz baja. No quería que un extraño sintiera lástima de ella.
Observó sus manos, ¿Cómo rayos hacia eso? ¿Cómo lograba que saliera hielo de sus manos? Eso era increíble, era anormal, no tenía sentido…no tenía lógica. Obviamente no podía compartir eso con nadie, nadie la entendería, nadie le creería, terminaría sola, tal como empezó…
Sintió un fuerte escalofrío que le recorrió todo el cuerpo. No le importó mucho, siempre tenía frío, tal vez fuera un efecto secundario de su habilidad.
-¿Puedo ayudarte en algo?-insistió Mohinder, al ver el escalofrío de ella.
-No.-respondió de manera cortante, algo frustrada de que el taxista quisiera hablar tanto.-Nadie puede ayudarme con esto.-aclaró, para que dejara de fastidiarla.-Al menos…nadie nacido en New York…-agregó, con un dejo de tristeza.
-Bueno…técnicamente yo nací en la India.-admitió el genetista. Y ella se sobresaltó, ¿Habría encontrado a la persona que estaba buscando? ¿Sería él el profesor que escribió el libro?
-¿Cómo te llamas?-le preguntó atropelladamente.
-Mohinder.
-Oh.-respondió, decepcionada. Y volvió a observar la ventana.-Yo me llamo Alexis.
-¿Alexis qué?-quiso saber él.
-Stone. ¿Y tú?-dijo ella sin mucho interés.
-Suresh.
-¡¿Suresh?!-repitió Alexis, gritando. Y sobresaltó de tal forma a Mohinder que frenó el auto bruscamente.
-Sí…-respondió algo asustado.- ¿Por qué?
-¿Eres algo de Chandra Suresh?-preguntó, ansiosa.
-Sí, soy su hijo.-explicó el genetista, ignorando las fuertes (por no decir algo peor) palabras que los otros conductores le gritaban ya que se había detenido en medio de una concurrida calle.
-Entonces…-dijo Alexis, sonriente.-…sí puedes ayudarme.

Es corto pero a medida que avance va empezar a alargarse.

besoos!

Chronicle - March 25, 2008 04:17 PM (GMT)

Vamos a ver, gente ... no sé cómo hay que decir que os leáis las normas antes de postear. CO DI FI CA el fic por favor. En cuanto lo hagas, me pasaré, te leeré y te comentaré ;)

Bienvenida

Jime Lupin - March 29, 2008 04:51 PM (GMT)
Capítulo 2:

-¿Y cuál es exactamente tu habilidad?-preguntó Mohinder, mientras abría la puerta de su departamento.
-Puedo congelar cosas.-respondió, mientras entraba.-Guau, veo que el orden no es tu fuerte.-comentó, al ver que por el departamento de Mohinder parecía haber pasado un tornado.
-No tengo demasiado tiempo para ocuparme de la limpieza.-alegó el genetista.
-¿Por qué? ¿Eres taxista de tiempo completo?
-No, cuando no estoy conduciendo trabajo en lo que mi padre comenzó.-explicó el hombre.-Estoy siguiendo sus teorías. Yo puedo ayudarte con tu habilidad. ¿Me haces una demostración?
-¿Tienes algo sin valor?-preguntó Alexis, mientras curioseaba por el departamento.- ¿Algo que no valiera la pena perder?
-Sí, supongo…-respondió, buscando entre los cajones.
-¿Quién es…?-le preguntó a Mohinder, señalando una foto de una mujer de cabello negro y largo.
-Su nombre era Eden.-explicó él, con una punzada de tristeza. Le dolía recordar que ella había muerto. “No pienses en eso” se repetía siempre.-O al menos, eso me dijo ella.
-¿Era?-repitió Alexis.-Oh, lo siento.-agregó, soltando la fotografía.
-Está bien…hace tiempo que pasó.-dijo Mohinder, alicaído. Y después de un breve pero incomodo silenció agregó.-Ten, usa esto.- le entregó una vieja estatuilla raída y casi destruida.-Esto no tiene valor.
-Bien…-murmuró, mientras pasaba los dedos por el objeto. Sintió el áspero tacto de la estatuilla con las yemas de sus dedos, y cerró los ojos para concentrarse mejor…sintió como el frío salía de su piel, de cada uno de los poros de su mano, sintió como expulsaba el hielo hacia el exterior…
-¡Alexis! ¡Detente!-gritó Mohinder, su voz sonó distante y apagada, pero cuando llegó a sus oídos, le hizo abrir los ojos rápidamente, y en el acto se dio cuenta del por qué de su grito…no sólo había congelado la estatua, sino el suelo y las paredes a su alrededor…el piso estaba cubierto de nieve y las paredes goteaban agua, mientras el hielo se acumulaba en el techo.
-Lo siento.-dijo ella, regresándole el objeto.-No lo controlo…nunca pude lograrlo.-recordó todo lo que ese poder le había causado, no pudo evitar recordar su pasado…y volvió a cerrar los ojos.
-Ahora lo harás.-le aseguró el genetista.-Después de algunas pruebas serás capaz de controlar tu poder.
-No lo creo.-respondió, mientras caminaba por el departamento.-Llevo un año sin controlarlo…simplemente…lo niego y…cuando aparece, sólo causa…sólo causa caos.
Mohinder encaró las cejas.
-¿Qué caos puede generar congelar cosas?-preguntó, confundido.
-No tienes idea.-dijo simplemente, mientras miraba el mapa con anotaciones que se encontraba colgado.-Suresh.-agregó, mirándolo.- ¿Por qué aquí dice Miranda Blane?-preguntó con algo de temor, señalando el papel con ese nombre que se ubicaba en el mapa.
-Es una mujer que posee una habilidad, como tú. Todos los que están en este mapa tienen algún poder, sólo que…pocos responden mis llamados.
-Esa mujer está muerta.-explicó, con un hilo de voz.
-¿Cómo lo sabes?-preguntó Mohinder, desconcertado.
-Porque es mi madre…-dijo Alexis.
-¿Tu…tu madre? Pero, ¿Recuerdas que ella tuviera algún poder?
Alexis no respondió enseguida, pensó, recordó lo poco que hablaba con su madre. Ella trabajaba mucho, y volvía muy tarde en la noche…hablaban poco. Luego ella murió, y sólo quedaron ella y Tom, su hermano menor.
-No.-respondió, después de pensarlo mucho.-Nunca mencionó nada sobre tener habilidades, siempre fue…totalmente normal.
-¿Pero tú no lo sospechabas?-insistió Mohinder.-Quiero decir...sabías que tenías habilidades. ¿Nunca pensaste que sería hereditario? ¿Qué tal vez tu madre tenía algo en su ADN? ¿Algo que ahora tienes tú?
-Bueno…ahora que lo mencionas…-dijo ella y él la miró, ansioso por una respuesta.-Sólo vivíamos mi madre, mi hermano y yo. Yo…siempre me sentí diferente, pero nunca podía demostrarlo, no había forma de hacerlo. En un pronóstico anunciaban veinte grados…al día siguiente hacían dos grados bajo cero.-explicó, y ambos se sentaron frente a una mesa llena de papeles y nombres de personas de la lista.-Siempre hacía frío. Se lo preguntaba a mi mamá y ella sólo decía que…nosotros éramos de sangre fría.-agregó, sonriendo.-Era pequeña, lo creía. Pero luego me di cuenta de que no era cierto y las respuestas no estaban precisamente en mi mamá.
- ¿Ella no se comportaba de manera extraña? ¿O…anormal cuando le preguntabas por esas cosas?
-Sí. Se ponía nerviosa, lo negaba a toda costa y luego…se iba con cualquier excusa. Yo…creía que ella sabía lo que podía hacer. Y tenía miedo de ello. Pero nunca llegué a sospechar que ella los tuviera.
Mohinder asintió con la cabeza, pensativo.
-¿Te das cuenta cuando tú ocasionaste algo?-inquirió el genetista.-Cuando sabes que fuiste tú y tu poder.
-Sí, lo hago.-respondió Alexis.
-Entonces, ese frío que dices que siempre había. ¿Sería posible que tu madre también lo hiciera?
-¿Quieres decir…que tal vez ambas teníamos la misma habilidad?
-Es posible.-dijo Mohinder, no del todo seguro.-Pero ahora, será mejor que hagamos un par de pruebas, para que aprendas a controlar tu habilidad. Por ejemplo, podríamos…
-Mohinder-se escuchó desde la puerta, seguido de unos ligeros golpes.-Mohinder, ¿Estás ahí?
-Ya regreso.-dijo el genetista levantándose, abrió la puerta y un hombre de cabello negro, algo de barba y una sonrisa algo extraña se acercó al umbral.
-¿Cómo estás Zane?-preguntó Mohinder, dejándolo pasar.

Jime Lupin - April 1, 2008 09:50 PM (GMT)
Capítulo 3:

-Hola, Mohinder.-respondió el recién llegado, con media sonrisa.-Por un momento creí que no estabas y… ¿Qué sucedió aquí?-preguntó, frunciendo levemente el ceño y señalando el suelo empapado y las paredes chorreantes de agua.
Mohinder estaba confuso, ¿Debería decirle? Después de todo, no confiaba completamente en Zane…tal vez tendría que mentir, pero confundiría a Alexis… ¿O ella entendería y le seguiría el juego?
-¿Y bien?-insistió él, al ver que Mohinder no reaccionaba.
-Es…es parte de la habilidad de Alexis.-respondió lentamente, midiendo cada una de sus palabras, después de pensarlo mucho.
-¿Y quién es…? Oh, claro. Mucho gusto. Me llamo Zane Taylor.-agregó, estrechándole la mano sin dejar de sonreír de lado.
-Lo mismo digo.-respondió ella, algo incómoda por la nueva visita.-Y bien…uno menos en tu lista entonces.-agregó, dirigiéndose a Mohinder.
-¿Qué quieres decir?-preguntó Zane en seguida.
-Esta mujer, Miranda Blane, está muerta.-explicó el genetista, quitando el pequeño papel con el nombre del mapa.
-¿Y cómo lo sabes?-insistió el otro. Mohinder no tenía escapatoria, no quería darle tanta información…pero no podía inventar nada.
-Porque es la madre de Alexis.-murmuró, mientras acomodaba una tonelada de papeles dispersos en la mesa.
Zane se sorprendió, alzó levemente las cejas, mientras una pequeña sonrisa se curvaba en su rostro… (jeje, seguro Kelly se derrite por dentro )
-Ya veo…-dijo, mirándola.-Y…sin ofenderte, claro, ¿cómo fue que murió?
-De un ataque al corazón.-explicó Alexis.-Yo estaba en la escuela, fui a buscar a mi hermano y cuando regresamos nuestra vecina nos explicó lo que había pasado.
-Debió haber sido terrible.-se lamentó él.
-Lo fue, claro. Pero ya lo superé un poco…Y dime, Suresh. ¿Cómo me ayudarás con esto?
-Bueno, tendremos que hacer una serie de pruebas. Tendrás que seguir usando tus poderes…
-¿Cuál es tu poder?-interrumpió Zane, observando el charco de agua del suelo.
-Congelo cosas.
-Oh.-dijo, y su sonrisa regresó.-Claro, es lógico.
-Bien, como te decía, seguirás utilizándolos hasta que puedas controlarlos. Tienes suerte, algunos poderes son aún más peligrosos y no pueden controlarse de ningún modo. Y tal vez, con el tiempo…tus poderes pueden fortalecerse y hasta podrás “sacar hielo de tu mano” por decirlo de un modo simple y no solo limitarte a enfriar objetos.
-¿Y tú Zane?-preguntó ella.- ¿Qué puedes hacer?
-Su poder es la licuefacción.-explicó Mohinder, al ver que Zane estaba muy ocupado revisando su mapa.
-Guau. Parece genial.
-No tanto como imaginas.-dijo Zane, sin dejar de mirar los nombres.
-Pero no importa, tengo otros.-pensó, mientras sonreía. Pensó en la tal Miranda, sí…la había conocido, una gran habilidad la suya… ¿Cómo era que su propia hija no la controlaba cuando él lo hizo a las pocas horas de haberlo conseguido? Era increíble, casi decepcionante.
-Bueno, creo que debo regresar al hotel, se está haciendo tarde…mañana regresaré.-le dijo a Mohinder y se dispuso a salir por la puerta.
-Podría haberla llevado en el taxi.-dijo el genetista, antes de sentarse junto a Zane.
-Mañana podrás hacerlo.-respondió, restándole importancia.-Pásame el teléfono, quizá podremos encontrar a un par más de la lista.
-¿Ataque cardíaco? Sí, claro…-pensó Sylar, mientras su “compañero” le entregaba su teléfono.

Jime Lupin - April 7, 2008 08:01 PM (GMT)
Capítulo 4:
Despertó rápidamente y de buen humor, cosa que no le sucedía desde hace mucho tiempo.
Hoy volvería al departamento de Suresh, podría controlar su poder y tal vez, después de todo, no resulte ser una amenaza.
Sonrió mientras se metía a la ducha para despertarse completamente, salió, se vistió y comenzó a secarse su cabello negro con la toalla a toda velocidad.
Tomó el teléfono junto a su mesita de noche, marcó el número de Suresh (que él le había dado) y esperó…
-Hola.-escuchó, desde la bocina.
-Hola, Mohinder.-respondió, sonriente.-Sólo quería avisarte que iré para allá en unos diez minu…
-Ah. Sobre eso, Alexis.-murmuró el genetista.- ¿Podríamos dejar las pruebas para mañana?
-Pe…Per…-musitó, sorprendida.- ¿Pero de qué hablas, Suresh? ¡Prometiste ayudarme hoy! Quiero aprender a controlarme…
-Lo sé.-la cortó él.-Pero hoy no es posible, en serio. Estoy ocupado.
-¿Haciendo qué? ¿Conduciendo el taxi?-preguntó con ironía.
-No.-respondió, secamente.-Algo mucho más importante. Algo que salvará al mundo.
-La única manera de que salves al mundo es ayudando a las personas con habilidades.-le replicó, con ira.-No ignorándolas por completo y dejarlas a su suerte.
-Ni siquiera sabes lo que voy a hacer.
-Sé que será una estupidez.-le respondió, furiosa y colgó el teléfono. El que, al instante, comenzó a cubrirse de hielo.-Lo único que faltaba.-murmuró, mientras retiraba su mano de la bocina.
Se dejó caer con pesadez en la cama del hotel, estaba totalmente enfada. ¿Qué diablos podía hacer Suresh que fuera tan importante?
-“Algo que salvará al mundo.”-repitió, en burla, imitando la voz del genetista.-Idiota…-murmuró, y cerró los ojos.
Al instante, el rostro de su hermano pequeño totalmente congelado apareció de la nada. Por lo que los abrió inmediatamente.
Bueno, dormir estaba descartado. Se levantó sin energía ni deseos de hacer nada. Tomó un abrigo y salió de su habitación.
Bajó las escaleras de dos en dos hasta llegar a la recepción, entregó su llave y salió del hotel.
Ni siquiera sabía adónde iría, pero cualquier lugar era mejor que su húmedo, descolorido y frío cuarto.
Tal vez ese tipo… ¿Cómo era su nombre…? Zane, tal vez él podría ayudarla. Después de todo, era la única persona que conocía que tenía poderes igual que ella.
Pero no sabía dónde vivía ni nada de eso, ni siquiera recordaba su apellido como para buscarlo en una guía telefónica.
Sin darse cuenta ni por dónde caminaba continuó su camino pensando en de todo un poco. Se volteó y vio un letrero, un hombre de cabello corto y corbata de colores de la bandera sonreía. Debajo de la foto decía: Vote por Petrelli.
Alexis rodó los ojos, ver letreros de políticos no iba a subirle el ánimo.
Ya llevaba más de una hora caminando, sin ver por donde iba, tenía suerte de que los autos no la aplastaran en el camino.
No creía posible que pudiera enfadarse más, pero se dio cuenta de que estaba equivocada cuando vio dónde había llegado.
¡El edificio donde vivía Suresh!
-Genial, mi subconsciente me trajo hasta aquí.-pensó.-Por algo será…-entró en el edificio y subió las escaleras rápidamente.
Después de todo, no estaba yendo para practicar, podría ayudarlo a “salvar el mundo” o sólo saludar.
Llegó hasta la puerta y tocó con los nudillos. Nadie contestó. Volvió a hacerlo…nada.
Entonces, se dio cuenta que justo en la pared había algo rojo brillando a la luz, algo que se parecía mucho a…
-Sangre.-murmuró, y entró al darse cuenta de que la puerta estaba abierta.- ¿Mohinder?-preguntó a la nada. A diferencia de afuera, el departamento estaba completamente a oscuras, con las persianas bajas.- ¿Mohinder?-repitió, en un tono más alto, pero nadie respondió. Ya comenzando a asustarse, encendió la luz para ver algo, y se dio cuenta de que, en el suelo, arrodillado, junto al ordenador hecho pedazos de Suresh estaba…
-¿Zane?-preguntó ella, arrodillándose junto a él.
-La lista.-murmuró.
-¿Qué?-dijo, confundida.- ¿Qué lista? ¿Zane, te encuentras bien? ¿Dónde está Mohinder?-preguntó mientras ambos se levantaban.
-Él…se fue.
-¿Por qué?
-Él fue el que me noqueó.-explicó, señalando el enorme mapa del genetista, que yacía en el suelo.-Con eso, está completamente desquiciado. Cree que voy a atacarlo.
-Pero…-murmuró, reflexionando sobre el estado mental de Suresh.-Pero él…él no haría eso.
-No lo conoces.-respondió, inmediatamente.-Sólo pasaste con él un par de días.
-¿Y tú?
-Semanas, meses, años…Y cada vez está más paranoico, la historia de las personas con poderes lo está trastornando. Ya no es capaz de ayudar a nadie. Hay que encontrarlo, Alexis. Me ayudarás, ¿verdad?
La joven no sabía que creer, es cierto que sólo lo conocía hace dos días. Pero…
-A ti también te conozco hace poco.-musitó.
-Pero yo no estoy loco.-aseguró Zane. Mientras caminaba hacia ella.-En cambio, Mohinder…
-No creo que esté loco.-agregó, temerosa, alejándose de él.
-¿Por qué lo dices?
-No…no lo sé. Es sólo…intuición.
-Vamos, Alex.-le dijo, tratando de sonar comprensivo.-Sé que perder a tu madre debió haber sido terrible, es como perder una parte de tu corazón. Además, como se parecían tanto, ambas con el mismo poder. Pero que los dolores emocionales no nublen tu visión…
-Yo…-murmuró, cayendo en la cuenta. –Yo nunca mencioné que mi madre tuviera poderes.
Zane encaró las cejas unos segundos, y luego, agregó:
-Suresh me lo contó.
-No te creo.-agregó, rápidamente, acercándose a la puerta. Pero él llegó primero.
-No me lo pongas más difícil.
-¿Qué estás haciendo, Zane?-preguntó, con temor.
-¿Zane? Mmm…no me gusta ese nombre. ¿Por qué no me llamas…?-agregó, mientras cerraba la puerta con cerrojo.-Sylar…

Oly - April 13, 2008 07:26 PM (GMT)
Hola!
M encanta tu historia, está, segun mi opinion, muy bien narrada y tambien me gusta como relacionas a los personajes y en como se siente Alexis en cuanto a su poder.

Y sale Sylar!!! :D
Pero, ha siso él el que ha matado a la madre de Alexis, no? Porque si está basado en la serie y en ese momento creo k ya tenia el poder de congelar cosas... :unsure:

Y ahora tiene a Alexis encerrada y por fin da la cara! Que pasará? Podrá salir Alexis del lio ella sola o llegara Mohinder y descubrira la verdad sobre "Zane"?

Continua pronto
Un beso

Jime Lupin - April 16, 2008 09:01 PM (GMT)
guau, Oly! ^^

me alegra que te guste :ojitos:

dejo el otro cap:

Capítulo 5:
-¿Sy…Sylar?-repitió, mientras se alejaba de él.- ¿Qué quiere decir eso?
-Entre tú y yo…es un reloj.-comentó, mientras sonreía, y la acorralaba.
-¿Quién eres?-preguntó Alexis, con temor-¿Qué hiciste con Suresh?
-Oh, ya había olvidado a Mohinder.-admitió Sylar.-Fue una charla agradable, me ató a una silla y gracias a él tuve un breve tiempo de parálisis cerebral. En fin, tuvimos una breve charla, y decidí que sería mejor ponerle fin a ese asunto pendiente.
La joven estaba paralizada, seguía retrocediendo, hasta chocarse contra la pared.
-¿Tú…tú lo mataste?-musitó.
-Fue mi intención.-admitió, sonriendo de lado.-Admito que Peter Petrelli me complicó un poco las cosas…pero ya me encargué de él.
-¿Peter Petrelli?-repitió ella.
-Sí, el difundo Peter Petrelli.-explicó, con satisfacción.-Y ahora…lamento decir que seguirás sus pasos, y los de tu amiguito Suresh…
Increíble, Mohinder estaba muerto, y Sylar iba a matarla…se acercó más.
-¿Qué vas a hacer? ¿Derretirme?-se burló, mientras observaba las manos del hombre, cosa que no le pasó desapercibida.
-Tú elije, puedo “derretirte”, ahorcarte, contar tu cabeza con apenas mover el dedo índice.-agregó, en voz baja.-Pero creo que congelarte será lo mejor.
-¿Con…congelarme?-repitió ella.
-¿Pelea de hielo?-preguntó, divertido, mientras cerraba un puño en el aire. Pudo notar como la piel de sus manos palidecía, y se volvía de un tono azulado. A ella nunca le había sucedido eso, pero… ¿Realmente tenían el mismo poder?
Pero entonces, todo cambió, sintió una increíble opresión en la garganta, no podía respirar, ni hablar, sentía perfectamente como su traquea se aplastaba con un intenso dolor…
Vio como Sylar tenía la mano levantada, la estaba ahorcando.
Cerró los ojos, iba a matarla, igual que a Suresh…después de unos segundos (o tal vez menos) todo habría terminando, ya no tenía sentido seguir luchando.
Sintió que sus manos se enfriaban, cada vez más, hasta que llegaron a quemarla. Le ardían las manos…sentía ambos dolores punzantes mientras dejaba de respirar…
Pero, tan repentinamente como había sucedido, todo terminó. La quemazón en las manos disminuyó un poco pero continuó, sin embargo, logró respirar.
Comenzó a tomar bocanadas de aire con desesperación, mientras trataba de enfocar la vista.
¿Por qué Sylar no había terminado su trabajo? ¿Por qué no la había matado?
Miró alrededor y se dio cuenta de que el hombre ya no estaba. Igualmente, eso era lo de menos…el departamento de Mohinder estaba congelado de arriba abajo, con las paredes, el suelo, y todos los muebles cubiertos de hielo.
Se había desequilibrado, había perdido el control de su poder, otra vez. Se volteó y observó como una de las ventanas estaba rota, obviamente, Sylar había escapado por ahí, cuando se dio cuenta de que tenía que huir.
Se sentó unos momentos en el suelo helado, sopesando lo que había ocurrido. No era algo muy fácil de digerir que digamos, necesitaba unos minutos de concentración…
Entonces lo recordó…Mohinder, tenía que asegurarse si seguía vivo, comenzando por salir de allí.
Trató de abrir la puerta, pero era inútil. Así que (con extremo cuidado, y asegurándose de que realmente Sylar se haya ido) salió por la ventana rota.
Luego de unos minutos de trabajo pudo salir del apartamento, y bajó como una flecha por la escalera de incendios.
Jadeando y respirando entrecortadamente, miró alrededor, en busca de ayuda. ¿Cómo podría encontrar a Mohinder? Sylar no le dio mucha información que digamos, sólo dijo que lo asesinó…y también a Peter Petrelli.
Eso no servía de nada. Comenzó a caminar por la calle. Al menos podría recorrer algunas calles más rápido si el taxi de Suresh estuviera ahí. Entonces…Mohinder se lo llevó… ¿Adónde habría ido? Aunque perfectamente se lo podría haber llevado otra persona.
Volvió tras los pasos que había dado hace una hora, las mismas calles, los mismos letreros. De nuevo ese letrero del político: Vote por Petrelli…
Suspiró y siguió su camino, pero a los dos segundos, se paró en seco ¡Petrelli! Nathan Petrelli por lo que decía el letrero, seguramente sería algo de ese tal Peter Petrelli.
Era improbable, pero no tenía un plan mejor.
Y ahora… ¿Cómo encontraría al congresista?
Media hora más tarde, después de entrar a una docena de sitios y tocar en más de veinte puertas, consiguió la dirección de los Petrelli. Llegó a una casa bien decorada y pulcra. Tocó la puerta, pero nadie respondió.
Mientras tanto, una joven rubia de dieciséis años se encontraba en la situación más triste que haya vivido. Estaba en la casa de su verdadera familia, lejos de las personas con las que había crecido y amado durante años. Y en ese preciso instante, la única persona que pensó que podía ayudarla, que podía comprenderla, entenderla…yacía muerto en el sillón.
Nathan abrazaba el cuerpo inerte de su hermano, mientras lloraba amargamente.
Y los golpes en la puerta no cesaban, ¿Quién podía ser tan inoportuno para aparecer justo en ese momento?
Finalmente, los golpes cambiaron por timbres, y, sin poder soportarlo más, corrió hacia la puerta.
Una chica de cabello negro y aparentemente agitada la miraba.
-Hola.-dijo, mientras tomaba aire.-Yo... quería hablar con Peter Petrelli.
-Él…-dijo Claire, intentando contener el llanto.-Él no está ahora, lo siento.-terminó, dispuesta a cerrarle la puerta en la cara.
-¡Espera!-exclamó, rápidamente. No iba a contentarse con eso.-Y… ¿No has visto por aquí a un hombre, de…entre veintiséis años, de cabello rizado, moreno, como de este alto?-preguntó, señalando más o menos la estatura del genetista con una mano. Estaba desesperada por una respuesta.
Claire abrió los ojos al máximo, era la descripción exacta del hombre que había traído el cuerpo de Peter a la casa.
-Él estuvo por aquí.-explicó, ya dispuesta a irse.
-¿Y…no dijo nada?-preguntó, ansiosa.
-No…escucha, tengo que entrar, ¿si? Adiós.
La rubia volvió a entrar en su casa. Alexis, algo más animada al enterarse de que el genetista estaba vivo, volvió al apartamento de Mohinder casi corriendo.
No se imaginaba otro lugar para buscarlo. Cuando llegó (unos minutos más tarde) ya le dolían ligeramente las piernas. Abrió la puerta del apartamento, con el suelo y los muebles mojados. Y allí, revisando unos papeles con el entrecejo fruncido estaba…

Oly - April 16, 2008 10:02 PM (GMT)
"Abrió la puerta del apartamento, con el suelo y los muebles mojados. Y allí, revisando unos papeles con el entrecejo fruncido estaba…"
Pero cmo lo puedes dejar asi!!! :unsure: Eres mala!! diablu::

Pero supongo k sera Mohinder, no? Que vuelve a su apartamento x cualquier cosa...

Me hizo gracia lo del principio:
"-¿Sy…Sylar?-repitió, mientras se alejaba de él.- ¿Qué quiere decir eso?"
"-Entre tú y yo…es un reloj.-comentó, mientras sonreía, y la acorralaba."


Aunque mens mal que se le descontrolo el poder, xk sino Sylar la habria matado sin dudar :(

Y ya conoce a Claire!! Y tmb kiero k conozca a Peter (sk es uno de mis personajes favo :P )

Continua pronto xfa
Un beso

Jime Lupin - April 30, 2008 09:47 PM (GMT)
gracias Oly!! ^^ esta bien...te prometo que dentro de un par de caps se encontrara con Peter =)

Capítulo 6:
Estaba Mohinder. (por cierto, Oly. Adivinaste!! xD)
-¡Suresh!-intentó decir Alexis, pero estaba demasiado agitada, se acercó hacia él, y el genetista la miró unos segundos, para luego volver a centrar su atención en los papeles.-Yo…yo…creí que habías muerto.-explicó, con un hilo de voz.
-Lamento decepcionarte.-respondió él, pero la joven estaba demasiado abrumada por todo lo sucedido para notar el escepticismo de su voz.
-Me encontré con Sylar, pero escapó, y luego salí por la ventana rota y corrí hasta la casa de los Petrelli, y…-contaba ella, atropelladamente, pero Mohinder la interrumpió.
-Pero tú no estuviste colgada del techo por un cuarto de hora, ni fuiste responsable de una muerte.
-¿Cómo…?-en ese preciso instante reparó en que el hombre tenía un hilito de sangre que salía de su boca. Éste detalle no le pasó desapercibido a él, ya que se pasó la manga por los labios bruscamente, para limpiarse. -¿Qué te sucedió?
-Oh, no la gran cosa. Intenté detener al asesino de mi padre…pero las cosas me salieron ligeramente mal. A tal punto que por mi estupidez, mi falta de criterio, mi completa ignorancia, Peter Petrelli fue asesinado. Por mi culpa está muerto.
Hubo un tenso silencio después de las palabras del genetista. Ella no sabía qué responder, ¿Qué podías decir cuando una persona que apenas conoces tiene tal confianza contigo como para decirte que por su culpa alguien murió?
-Escucha, Mohinder…Sé que apenas nos conocemos, pero…yo no creo que sea tu culpa porque…
-Claro, para ti es fácil decirlo.-dijo secamente. Alexis comenzó a enfadarse, ¿Ni siquiera iba a dejarla hablar?-Tú no tienes que cargar con un muerto en tu consciencia, ¿Verdad?
-¡Sí, sí tengo!-respondió, frustrada, y con los dientes apretados, por lo que su respuesta pareció más cortante de lo necesaria.
Suresh bajó la mirada, aparentemente apenado. Si el silencio anterior era tenso, no era nada comparado con aquel. Cuando ya creía que la frialdad de la situación iba a resquebrajarle los pulmones, dijo:
-No es tu culpa. Tú no sabías que Peter estaba en camino.
-Cualquier persona podría haber venido aquí, una vecina, alguna persona de la lista, tú…
-Yo lo hice, sólo que un poco tarde.-agregó, intentando sonreír.
-Oye… ¿Te encontraste con Sylar?-preguntó Mohinder.
-Sí, de hecho. Es una larga historia.
Le narró todo el hecho, como había visto la sangre de Peter en la pared, como había descubierto la identidad de Sylar, y como se descontroló su poder y no pudo hacer nada más que huir.
-Increíble.-musitó Mohinder, mirando el suelo unos segundos.-Es decir, que si ambos tienen el mismo poder…
-Y mi madre también podía congelar…-continuó ella, y, en el acto, todo a su alrededor se desplomó. No había muerto de un ataque al corazón…Sylar la había matado…Tenía al asesino de su madre en sus narices y hasta en un momento pensó en pedirle ayuda, se sintió tonta, descerebrada, ¿Cómo no se había dado cuenta?
-Lo siento.-dijo el genetista, rápidamente. Sacándola de una manera brusca de sus cavilaciones, se dio cuenta de que tenía los ojos húmedos. Se los secó al instante, no iba a llorar frente a Mohinder de nuevo, bastante vergonzoso había sido la última vez.
-¿Podemos practicar ahora?-pidió, en un susurro, no quería seguir pensando en eso. Ahora, su mayor deseo era controlarse, poder dejar de temerle a su poder, y comenzar a utilizarlo para el bien. Por algo Dios se lo había otorgado, ¿Verdad?
-Claro…ven.-respondió él, un poco desconcertado ante la resignación de la joven por el asesinato de Miranda. Decidió no pensar en Sylar, ni en todos los problemas que tendría con la familia Petrelli a partir del día siguiente. E intentó concentrarse en su trabajo.

este fue mas dialogo que otra cosa, pero el proximo se viene mas emocionante =)

Oly - May 2, 2008 07:07 PM (GMT)
¡¡Va a salir Peter en los proximos capis, va a salir Peter en los proximos capis!! yujuus

Aunque este capi haya sido sólo de diálogo te ha quedado genial; se puede sentir el dolor de Mohinder al creer q Peter sta muerto (xq no lo sta :D )
y la pobre Alexis q a parte de q ella tmb tiene q cargar con una muerte (sta vez verdadera y de su propio hermano) se da cuenta q su madre, murio asesinada!!

X Sylar!! :cry:

Es cierto q Sylar es el malo malísimo, xo tmb hay q tener en cuenta q sta.... :ojitos: jajajaja

Sigue pronto, q sta muy interesante.

Por cierto, ¿Alexis podrá controlar pronto su poder y luchar cara a cara cn Sylar? Staría muy interesante una lucha "heladora" :rolleyes:

Un besazo.


Jime Lupin - May 7, 2008 08:24 PM (GMT)
gracias Oly como siempre!! ^^

jeje, estaria bueno pero no hay luchas planeadas por ahora...quiza mas adelante si...quien sabe?? :P

bueno...dedicandotelo...aca aparece Peter :ojitos:

Capítulo 7:
Caminaba inconscientemente por las calles de New York…nadie le creía, todos pensaban que estaba loco. Pero él lo sabía, había un gran peligro allí afuera, y alguien tenía que detenerlo…pero por qué, de entre todas las personas… ¿Tenía que ser justamente él?
Un hombre peligroso estaba suelto y podía acabar con una docena de personas con habilidades mientras él daba dos pasos, ¿Cómo lo vencería? La última vez que lo enfrentó…terminó muerto.
Ojalá no fuera tan cobarde, ojalá pudiera enfrentar su destino, cambiar el futuro, luchar por el bien mayor.
Él no tenía la suficiente fuerza para vencerlo…y lo sabía, algunos días entrenando con Claude no lo volverían un experto con sus múltiples poderes.
Algo interrumpió sus cavilaciones, alguien había tropezado con él, y sin querer había tirado a esa persona al suelo.
Entonces, de la nada, sus manos se enfriaron, de tal manera que la piel le ardía, y sus dedos estaban rígidos…como cubos de hielo. Sólo sentía frío a su alrededor, y por un extraño motivo…sentía que él lo estaba causando, él mismo era el responsable.
-¡Peter!-dijo Nathan, y su hermano abrió los ojos. El político aún tenía el vidrio cubierto de sangre entre sus dedos.- ¿Acabas de morir y estás cansado?-preguntó.
-Morir no es como tomar una siesta.-replicó él, y se restregó los ojos.-Estoy cansado.
-Vete a dormir. Has pasado un día duro.
-Claro, mientras duermo, Sylar asesinará a unas veinte personas más.
Nathan suspiró y tomó a su hermano por los hombros.
-No tienes que preocuparte por eso ahora. No pienses en ése Sylar. En serio, Pete, no arriesgues tu vida por una fantasía…
-No es una fantasía.-le interrumpió Peter, mirando a los ojos a su hermano.-Éste tipo asesina sin piedad. Piensa qué haría si supiera que puedes volar…estarías muerto, Nathan…Y, si descubriera a Claire… ¿Qué hay peor que un villano indestructible?
-Cálmate.-agregó el mayor.-Esto no es tu obligación. Peter, yo vuelo, Claire se regenera, tú copias…es cierto, pero eso no significa que tengas que cometer imprudencias por eso. Una cosa es comportarse como un héroe, y otra es comportarse como un tonto. No tienes nada en qué pensar, ¿De acuerdo?-preguntó, y, sin darle tiempo a contestar dijo:-Anda, ve a dormir un poco.
Peter, sin decir una palabra más, salió de la habitación, pudo ver como Nathan volvía a tocar el vidrio por el rabillo del ojo.

Mientras tanto, en otro lado de la ciudad. Alexis también abría los ojos.
Primero, se preguntó dónde estaba. Ya estaba demasiado acostumbrada a que el descolorido, mal pintado y casi venido abajo, techo de su habitación del hotel sea lo primero que vea al despertar. Ahora, sin embargo, observó las patas de la mesa de Mohinder…la que siempre estaba en la sala…momento…miró más detenidamente, y, en efecto, estaba dormida en el sillón de la sala de Suresh.
Intentó recordar lo del día anterior…habían practicado, tuvo que usar su poder mil veces, tratar de dominarlo (sin mucho éxito, desde luego) y luego…claro, recordó lo agotada que se había sentido después del “entrenamiento” ¿De verdad era tan débil?
Pudo recordar perfectamente como, sentada en una de las sillas, se le cerraban los ojos mientras Mohinder le hablaba sobre genética o algo así…le pareció un gesto amable que el genetista la haya dejado dormir allí.
Entonces, se percató de que había una nota en el respaldo del sillón, estaba escrita con letra pequeña y apresurada: Tengo que encontrarme con un tipo, seguiremos con las pruebas en la noche. Mohinder.
-Bien-pensó, mientras se desperezaba-, al menos tengo la tarde libre.
Se levantó pesadamente, aun con los ojos entrecerrados, y salió del apartamento de Suresh.

¿Cómo era que Nathan no lo entendía? No era tan difícil de explicar, alguien tenía que detener a Sylar antes de que volviera a matar a alguien más. Hasta un niño de cuatro años lo entendería…Pensó en hablar con Claire cuando volviera a casa, pero ahora necesitaba caminar, tomar un poco de aire, hacer algo que lo distrajera unos momentos antes de continuar con su misión.

Estar otra vez tendida en la cama del hotel sin nada que hacer no era una idea que la atrajera mucho que digamos, por lo que decidió caminar un poco. Aunque terminó agotada, le hacía bien practicar un poco…le hacía creer en la improbable pero remota idea de que tal vez no sea un parásito…una villana, después de todo…ellos son los que asesinan, ¿No?

¿Cómo rayos iba a enfrentarse a alguien como él? Tiene mucha más experiencia, más control, ni siquiera sabía de dónde los había sacado. Sólo sabía que Sylar era mejor que él…pero no le iba a evitar enfrentarlo…


Siguió caminando con una ligera sonrisa. Era increíble como sus emociones cambiaban tan rápido. Ayer estaba triste, enfadada y confundida. Hoy se sentía más ligera, como si se hubiera sacado un peso de encima…

Pero entonces…alguien chocó contra ella, sea quien sea, tenía que ser un hombre. Ya que tenía tal fuerza que la tiró al suelo.
-Discúlpame.-escuchó que decía alguien desde arriba, sí, era voz de hombre.
-Está bien, yo…-el joven (cabello negro, con flequillo hacia el costado y ojos castaños) le tendió la mano. Y en ese momento, pasó algo extraño. Las manos de él comenzaron a palidecer, a tornarse azules, como las de Sylar…
El joven las miró, sorprendido. Y luego, la observó a ella.
-¿El poder es tuyo?-preguntó, algo asustado.
Ella asintió con la cabeza, incapaz de hablar, aún en el suelo. Peter nunca había sentido algo tan extraño, le ardían las manos, y todo alrededor se estaba volviendo más frío, parecía que fuera pleno invierno.
Alexis se movió nerviosamente, tratando de levantarse y Peter le colocó una mano en el brazo, pensando que huiría.
Ella reprimió un grito cuando se dio cuenta que le estaba congelando el brazo, dejándolo tan rígido que no podía moverlo, y el hielo subía hasta su cuello…
Peter miró desesperado lo que le estaba causando. Necesitaba detenerse, pero no sabía como, había absorbido un poder inestable.
-Ayúdame.-le susurró a Alexis.-Dime cómo controlarlo. Cómo detenerlo…
Ella se quedó callada, muda, y con expresión aterrada, ¿Cómo decirle que nunca había podido controlar su poder? ¿Que no sabía como hacerlo?
Peter se dio cuenta, obviamente, no todo el mundo controlaba sus poderes…él mismo terminaría explotando tarde o temprano por su falta de control…
Entonces, se dio cuenta que las manos de ella también se tornaron azuladas…
-Cálmate.-le dijo, tratando de parecer sereno.-Relájate, cierra los ojos, y trata de calmarte.-susurró, no se le ocurría nada mejor para controlarlo.
Ella, a falta de ideas, le obedeció, comenzó a recordar la euforia que había sentido al encontrar al hijo del tal Suresh, de su niñez y el tiempo compartido con su madre…y con su hermano…
Peter también intentó relajarse, y tener algo de autocontrol. Al poco tiempo, se dio cuenta de que la quemazón en sus manos disminuía, abrió los ojos, y, efectivamente, lo había controlado.
Alexis también lo había logrado. Sonrió sin poder evitarlo, por primera vez se había estabilizado...aún no podía mover el brazo del todo, ni el cuello, pero miró hacia arriba, para darle las gracias al joven. Sin embargo, cuando miró, él ya no estaba.
Se levantó con algo de dificultad. Agradeció a que no hubiera nadie caminando por la calle, sino hubieran corrido y llamado al FBI.
-Rayos-murmuró, al ver el hielo acumulado sobre su hombro y demás, que ya se estaba derritiendo.-Bueno…he pasado cosas peores. Espera a que le cuente esto a Suresh.-dijo sonriendo, y siguió caminando.

Oly - May 11, 2008 09:09 PM (GMT)
Hola!!!
Siento haber tardado tanto en leer tu fic, xo sq no he tenido tiempo y las veces q m iba a poner a ello, no tenia Internet :llorar:

Bueno, q decir... cmo siempre IMPRESIONANTE yujuus
M encanta cmo narras los hechos, cmo describes a los personajes (lo q sienten, cmo interactúan cn los otros...) alabanzas Y la verdad sq te ha quedado genial el hablar primero cmo Peter e ir intercalando cn Alexis; xo, t puedo hacer una sugerencia?

No es nada, unicamente que al cambiar el punto de vista d un personaje al otro podrias poner cmo una especie de puntos para separar, sabes lo q t digo? Para q se vea claro q se cambia de persona. Sq m paso q al principio m perdí un poco xo tmb pudo ser xq taba un poco dormia 0.0)

Xo x lo demas, genial!! Y menudop sorprensón, Alexis ya puede controlar su poder!!! X lo mens un poco mejor, y gracias a Peter... :ojitos: Y el pobre Peter q anda un loco liado, q no sabe q hacer, nadie le cree... :cry:

¡¡Yo t creo Peter!! :jiji:

Sigue pronto wapa!
Un besazo

Jime Lupin - May 26, 2008 03:04 AM (GMT)
gracias como siempre, Oly!! ^^

me alegra mucho que siempre te pases y comentes =)

jaja, ya note que te gusta Peter (que observadora, no? :rolleyes: )

xD

Capítulo 8:

No podía creer que le había pasado eso. ¡Se había controlado! ¡Había logrado lo que estaba esperando hace meses! En ése momento, sintió ganas de gritar histéricamente, pero prefirió aguantarse. Después de todo, ya llamaba bastante la atención caminando por la calle con medio brazo congelado como para aumentar el impacto gritando.
Llegó al hotel con una sonrisa pintada en el rostro. Aunque aún había muchas cosas que no se explicaba. ¿Quién era el tipo que la había ayudado? ¿Cómo se llamaba? ¿Cómo había desaparecido tan pronto? ¿Dónde estaría ahora? Pero de dos cosas estaba completamente segura: Una, él tenía poderes. Y dos, le debía una.
Pero… ¿Y sus poderes? Le cambiaron de color las manos…si lo pensaba mejor no era tan especial después de todo, ya había encontrado a dos personas más que también podían congelar.
Caminó hasta el mostrador distraída y sumida en sus pensamientos.
El hombre que estaba detrás le dirigió una mirada a su brazo derecho, totalmente empapado, al igual que su cuello.
-No es importante.-dijo, simplemente.-Quisiera la llave de la habitación 23.
El hombre la miró, sin comprender.
-¿Qué?-preguntó Alexis.
-Ya la han retirado.-informó el botones, algo confundido.
-Pero…pero la habitación es mía.-explicó ella, aún más confundida que él.
-Lo sé, le pregunté al caballero por usted antes de entregarle la llave. Dijo que la conocía, y que la estaría esperando arriba.
Alexis sintió que su corazón se detenía. ¡¿Sylar?! ¿La habría seguido hasta el hotel en alguna ocasión? ¿Estaría esperando allá arriba para ahogarla otra vez?
La joven se tornó pálida, y no se movió de su lugar. Mil pensamientos ocupaban su mente… ¿Llamar a Suresh? Él no podría hacer nada. ¿Regresar por sus pasos y buscar al otro chico? No sabía ni cómo se llamaba, ni dónde estaba en ése momento. Lanzando maldiciones interiormente, y temblando, decidió subir las escaleras a enfrentarlo ella misma.
¿Qué no podía estar al menos una hora de buen humor sin que nada lo arruinara?
Él había matado a su madre, era lógico que en algún momento tuviera que enfrentársele cara a cara. Como en los cómics que leía. Era bastante denigrante tener veinticuatro años y seguir leyendo cómics, pero eso no iba al caso. Llegó a una despintada puerta que tenía un oxidado “23” de metal colgando en ella.
Respiró hondo, ¿Realmente estaría Sylar allí dentro? ¿De verdad tendría que volver a enfrentarlo? ¿Perdería el control como la última vez?
-No.-pensó, internamente.-Ya no…-intentó sonar convincente hasta para si misma…Giró la perilla de la puerta y levantó las manos, que estaban de color azul claro…
Sin embargo, cuando vio dentro, encontró a Suresh, curioseando la habitación.
-Está bien, definitivamente, me estoy volviendo paranoica-pensó Alexis.
Suspiró de alivio, y dejó caer sus manos mientras cerraba los ojos.
-No puedo creer que me hayas dado ese susto.-le reprochó al genetista, mientras cerraba la puerta.
-Perdona.-se disculpó Mohinder, sin poder evitar sonreír, aunque sólo haciendo una mueca.-Sólo quería ser yo quien te visitara por lo menos una vez.
-Qué caballeroso.-se burló ella, mientras se sentaba en su cama.-Anda, siéntate en cualquier lugar.-agregó, viendo como él se quedaba parado. Mohinder reaccionó y tomó lugar junto a ella.- ¿Hace cuánto que estás aquí?
-Unos minutos.-respondió el genetista.- ¿Sucedió algo interesante?-preguntó, mirando el hombro de la joven.- ¿O tomaste una ducha y olvidaste quitarte la playera?
-No eres bueno con el sarcasmo. Pero sí, sucedió algo muy interesante.-agregó, recuperando su buen humor.-Fue extraño, en realidad. Iba caminando, a unas cuantas calles de tu apartamento y…choqué con alguien.
-¿Con quién?-preguntó Mohinder, más interesado en el tema.
-No sé quién es, en realidad. Por lo que recuerdo, era alto, tenía flequillo al costado, y ojos cafés…en fin, él…
-Espera, espera.-la interrumpió el genetista, pensando en la definición.-Te encontraste con Peter…-comprendió, con un hilo de voz.
-¿Peter Petrelli? Pero….no puede ser…él…me dijiste que estaba muerto.
-Yo mismo lo vi muerto. Pero…admito que puede ser cierto…después de todo, había un caso…una chica que podía regenerarse. Estaba en la lista de mi padre.
-¿Y eso que tiene que ver con Peter? Su poder no es regenerarse. Él congela, como yo…
Mohinder se rió.
-Es normal que creas eso. Peter tiene empatía mímica. Es decir, que posee los poderes de las personas que estén a su alrededor.
-Ah…-fue lo único que ella pudo articular. Se desplomó sobre la cama.
-¿Y bien?-escuchó que preguntaba Mohinder, ya que tenía los ojos cerrados.
-¿Y bien qué?
-Se chocaron…y…
-Me tiró al suelo, se le congelaron las manos, no pudo controlarse, me pidió ayuda, y…yo también estuve a punto de descontrolarme. Pero me ayudó.-agregó, al ver la expresión del profesor.-Me ayudó a controlarme…y lo hice, Mohinder. ¡Logré controlarme!-agregó, volviendo a sentarse.
Él la miró, con los ojos desmesuradamente abiertos. Obviamente no se esperaba eso.
-Guau, pues… ¡Es grandioso, Alex! Yo… ¿Crees que me podrás hacer una demostración? Sería increíble catalogar eso.
-Eh…sí, claro. Aguarda un minuto…-cerró los ojos, e intentó concentrarse, con todas sus fuerzas…pero no lo consiguió.-Aquí dentro no puedo, me siento encerrada, ven, vamos afuera.
Ambos salieron por las calles, caminando hacia ningún sitio en realidad.
-Es increíble que Peter haya sobrevivido.-comentó Mohinder, en un momento, feliz de sentirse libre de la culpa que le oprimía el corazón. No había matado a nadie, no era un asesino…
-Sí, yo también creo eso. Supongo que es la suerte del héroe.
Él la miró, sin comprender.
-Ya sabes, en todos lados el héroe tiene más suerte que el villano. Nunca, en una película o una historieta, verás que el villano gane. Porque ellos tienen…
-¿Mala suerte?
-Pues sí, ésa es la idea general.
-Interesante…
Continuaron caminando en silencio, cada quien sumido en sus pensamientos. Al parecer habían olvidado el hecho de que debían practicar con la habilidad de Alex.
-Sabes…-dijo ella, en un momento. Y el genetista la miró.-Me siento algo egoísta.-Mohinder sonrió.-En serio, siento que desde que te conocí no hablamos más que de mí, y de mí, y de mí todo el día. ¿Quieres compartirme algo?
Él enarcó una ceja.
-¿Disculpa?
-Si no quieres está bien. Sólo creí que…en realidad, sólo quería saber algo más de tu misteriosa persona. Es todo.
-No soy misterioso.-se defendió él.-Sólo soy callado.
Ella se rió.
-Sí, ya lo noté.
-¿Qué quieres que cuente?
-¿Toda tu vida o el típico “¿Cómo estuvo tu día?”?
-Estuve hablando con un hombre llamado Thompson que trabaja en una compañía.-explicó él.-Él me mostró a una niña, llamada Molly…ella también tiene habilidades.
Ella tuvo que acercarse más para poder oír lo que decía. Mohinder hablaba entre susurros y la gente pasaba riendo y hablando en voz alta y le obstruía el oído.
-Molly puede encontrar a las personas con sólo pensar en ellas. Es un poder muy útil, pero…no puede utilizarlo.
-¿Por qué? ¿No puede controlarlo?
-No, no. Es que…ella tiene un…virus.
-¿Qué clase de virus?-preguntó, con curiosidad.- ¿Es contagioso?
-No. Sólo ataca a las personas con poderes. Y…es un virus mortal. Mi hermana, Shanti, tenía el mismo, y…ella murió.
Alexis se quedó callada. No podía responder a eso. Se sintió identificada de cierto modo con él, después de todo, los dos perdieron a sus hermanos.
Sólo que Mohinder no asesinó a Shanti.
“Asesinar” palabra fuerte, dura, pero cierta. Aunque no tanto…asesinar es cuando quieres matar a alguien, cuando estás decidido a terminar con la vida de una persona. Lo que ella hizo fue… ¿Homicidio accidental?
-¿Cómo es Molly?-preguntó, con la voz algo ronca, para no pensar en el otro asunto.
Mohinder sonrió.
-Ella es una niña dulce, me cayó muy bien…aunque no quiero encariñarme demasiado.
-¿Por qué no?
-Porque creo que no podré sacarla de la compañía.
-Oye, deberíamos estar practicando algo, ¿No crees?
-Sí, yo también lo creo. Entremos aquí, quizás puedas congelar una taza de café otra vez.

Jime Lupin - June 8, 2008 03:10 AM (GMT)
Capítulo 9:
Candice entró en la oficina de Thompson. La habían llamado con urgencia. Hacía poco que Bennet, Pakman y Sprague habían escapado, y aún no sabían a dónde se encontraban. Por si fuera poco la mocosa aún no se curaba y no podía encontrarlos…su trabajo no era nada fácil.
-¿Qué sucede?-le preguntó a Thompson, llena de curiosidad.- ¿La niña sanó? ¿Pudo hallarlos?
-No, Molly aún continúa enferma…-explicó el hombre, como si nada.-Pero el Doctor Suresh afirma que encontrará la cura pronto.
Candice soltó un bufido, aún no entendía cómo él podía tenerle tanta confianza a un sujeto que apenas conocía.
-¿Cómo sabes que no está mintiendo?
-¿De qué le serviría mentir? No saldría beneficiado en nada fingiendo que cuida de Molly.-le replicó él.-Suresh no nos está mintiendo, o al menos no por ahora.
Hizo una pausa, y luego continuó:
-En fin, el asunto por el que te llamé es aún más importante.
La joven levantó la vista, interesada.
-Necesito que encuentres a una chica.
-¿Qué chica?-preguntó, más bien gruñó, sin comprender.
-Su nombre es Alexis Stone.-explicó, tomando unos papeles de su escritorio y acercándose a Candice.-Veinticuatro años, criokinesis. Feo pasado. En 1988, hubo una tormenta de nieve en Midland, Texas. Hubo algunos accidentes automovilísticos ya que los conductores tenían los parabrisas llenos de nieve de un momento a otro.-agregó, sonriendo ligeramente.-La chica apenas tenía cinco años. Una gran coincidencia que su madre haya decidido mudarse a San Louis al día siguiente, ¿No crees?-Thompson le entregó los papeles a Candice, y ésta comenzó a ojearlos.
-1994, nevasca alta, cuatro alpinistas muertos, temperatura por debajo de -30º.-leyó ella.
-Once años. Allí fue cuando la familia Stone decidió que el frío y peligroso ambiente de San Louis no les convenía en realidad, y decidieron mudarse nuevamente.
-¿Adónde fueron esa vez?
-Nueva Orleáns.
-¿No hubo más catástrofes?
-Un par de tormentas sin importancia, pero nada tan grave como para seguir escapando.
-¿Para qué la quieres?
-Su poder es peligroso.-explicó Thompson, mientras regresaba a su escritorio.
-Oh, vamos. Sylar también puede congelar. Y por lo que he leído aquí la madre de la chica también, ¿verdad? Y ninguno de ellos son peligrosos…
-Ellos pueden controlarse. Alexis es inexperta, incontrolada, una especie de rebelde en cuanto a genética.
-¿Quieres decir que nunca se podrá controlar? ¿Como Sprague?
-Por ahora, el poder es más grande que ella. Además que está un poco traumada por todo lo que ha vivido, tiene los nervios algo sensibles. Se altera con facilidad.
-Y quieres que la traiga para encerrarla como Theodore y Parkman.-no era una pregunta.
-Has tenido mucho tiempo libre últimamente, Candice. Creí que un poco de trabajo te vendría bien.
-¿Cómo lo hago?
-¿Y te haces llamar profesional? ¿Para qué te he dado su archivo? Lee sobre su vida, detenla por la calle y hazle una ilusión. La chica es sensible, se echará al suelo a llorar en el acto. Tráela como puedas, confío en tu competencia.
Y, sin mas, Candice salió de la oficina, leyendo el archivo de Alexis mientras tanto.

Una mujer joven, aunque con algunos signos de su evidente edad en el rostro, de cabello castaño claro sonreía, mientras preparaba algunos adornos.
-¡Alex!-exclamó ella.- ¡Ven, ayúdame con eso!
Una chica de cabello negro, de unos diecinueve años le ayudó a colgar unos globos de colores desde el techo.
-Mamá, te estoy diciendo que esto no es necesario.-le reprochó, mientras se bajaba de la silla que había usado para colgar los adornos.-A Tom nunca le han gustado las fiestas. Ni que hagan cosas exageradas por su cumpleaños.
-Y siempre he respetado esa regla.-respondió ella.-Pero hoy es especial, hoy Tom cumple dieciocho, será mayor de edad. Es normal que se haga una fiesta por eso.
Alexis rodó los ojos, y se frotó las manos.
-Tengo frío.-murmuró, mientras movía las manos para entrar en calor.- ¿No se supone que estamos en verano?
Su madre la miró, con los ojos abiertos como platos, su expresión era entre el desconcierto y… ¿El miedo?
-¿Qué sucede?-preguntó ella, extrañada.-Ni que fuera una señal de muerte el tener frío.
-No…yo…es sólo que no quiero que te de una pulmonía o algo así. Ve a abrigarte más antes de que Tom llegue.-dijo, atropelladamente, balbuceando un poco, antes de darle completamente la espalda para seguir acomodando los adornos.
Mientras se ponía un suéter en su habitación pudo oír como la puerta se abría y la risa de Tom al ver todos los arreglos.
-Mamá, te he dicho mil veces que…
-No discutas conmigo hoy.-lo interrumpió ella, y Alexis sonrió. Realmente pocas cosas detenían a su madre cuando algo se le metía en la cabeza.-Hoy eres oficialmente hombre y vamos a celebrar eso.
-¿Y Alex?
-Está cambiándose. Necesita abrigarse más.
-Últimamente siempre está temblando. Un día de estos la encontraremos congelada en el sofá.-se rió él.- ¿Qué? Era una broma.-agregó, al ver la expresión de su madre.
-Feliz cumpleaños Tom.-dijo Alex, llegando junto a ellos. Su hermano sonrió…
La joven despertó, sobresaltada. En la misma cama de hotel de siempre.
Se frotó los ojos mientras recordaba los detalles de su reciente sueño…
El cumpleaños de su hermano, por supuesto que lo recordaba…22 de octubre…si su hermano siguiera vivo, cumpliría ese día los veintitrés años.
Se refregó los ojos mientras se levantaba. Intentaba olvidar el pasado, con todas sus fuerzas, pero siempre pensaba en él en algún momento. O, si podía mantenerse serena durante todo el día, su subconsciente actuaba y soñaba con lo que ya había vivido, dándole una sensación de deja vú bastante molesta.
Recordó el día anterior, otra vez practicando hasta el cansancio con Suresh. Entonces llegó a su mente (más nítidamente de lo que esperaba) a Mohinder sonriendo, complacido y orgulloso de que pudiera controlarse y manejar su poder como quisiera.
Ella también sonrió ante el recuerdo. Eso hizo que tuviera deseos de volverlo a ver, pero recordó que en ese momento debía estar con Molly. Pensó en visitarlo por la noche y salió de su habitación.
Decidió desayunar en el hotel, algo que nunca había hecho, y de lo que se arrepintió en el acto al ver la insípida comida que servían, y al darse cuenta de que podían haber estado allí fácilmente un mes.
Concluyó dejar el desayuno a una taza de café amargo y salir lo más rápido posible. Olvidó darle las llaves al botones, así que tuvo que regresar de la puerta al mostrador y entregárselas.
-Muchas gracias.-dijo el hombre con una cortesía monótona.-Por cierto, ayer llegó una carta para usted.-agregó, tendiéndole un sobre.
Ella la abrió, algo recelosa, y se sentó en una silla desvencijada a leer.
Alex: Lamento haberte fallado todo este tiempo. Y sé que gran parte de lo que te ha pasado es por mi culpa. Nunca imaginé que las consecuencias podrían llegar a tener esta magnitud. Debes sentirte confundida, desorientada, sola…quería pedirte que por favor, no me odies. Necesito hablar contigo, Alex. Aclarar las cosas. La última vez que te vi sólo tenías tres años. Me gustaría conocerte, saber más de ti, ayudarte en esta etapa de tu vida que debe estar siendo particularmente difícil…
Estoy viviendo en nuestra antigua casa de Midland… ¿La recuerdas? Lo dudo…eras tan pequeña. Estaré esperándote aquí el tiempo que sea necesario.
Con amor…

-No…-susurró, al ver la siguiente palabra.-No puede ser…-se guardó la carta en el bolsillo y salió disparada a la calle. Eso siempre la ayudaba a pensar, la calle, las personas caminando a su alrededor, aún no sabía muy bien por qué, pero era una especie de incentivo.
Es que simplemente era imposible… ¿Realmente era él? ¿Realmente fue…su padre, quien le había enviado esa carta?
Es que...sabía muy poco sobre él. Su padre la había abandonado a los tres años. Dejando a su madre sola con una niña de tres y uno de dos. Por lo visto su matrimonio no había resultado ser el maravilloso cuento de hadas que esperaban y como él era un cerdo egoísta no se hizo responsable por ninguno de sus hijos. O al menos así lo había descrito Miranda.
Frases sueltas rondaban por su cabeza: Nunca imaginé que las consecuencias podrían llegar a tener esta magnitud. ¿Sabría él…lo de Tom? ¿Sabía que su hijo menor había dejado de existir, que estaba muerto? ¿Cómo se enteró? ¿Cómo supo que fue ella?
Y sé que gran parte de lo que te ha pasado es por mi culpa. ¿Cómo es eso? ¿Él le había implantado ese poder? ¿Estaría en sus genes además de los de Miranda? ¿Si no hubiera sido hija de él, no tendría poderes?
-Momento, momento.-pensó, intentando pensar con frialdad.-Piensa con cuidado…
Es verdad, puede tener doble sentido. Las consecuencias…Podría interpretarse como quedarse sin figura paternal y quedar sola y a su suerte después de la muerte de su madre. Que dejó solos a sus hijos y cualquier cosa podía ocurrirles, inclusive que uno de los dos muera y que otro se de a la fuga…
Y su culpa…por abandonarlos. Por irse, por ser (tenía que admitir que su madre había elegido las palabras adecuadas) un cerdo egoísta y dejar todo por no saber cómo manejar la situación.
En fin, eso n tenía mucha importancia. Le pedía que regresara. Que volviera a Texas…apenas recordaba su vieja casa, en realidad…apenas recordaba a su padre. ¿Cómo seguiría Henry? ¿Cómo… sería Henry? Miranda (por una loca costumbre que adoptó y ni Tom ni ella pudieron disuadirla) nunca les enseñó fotografías de su progenitor. Y no hablaba dos frases de él sin algún insulto de por medio.
¿Iría a Texas? ¿Realmente se iría? Pero… ¿Y todo lo que vivió allí? Por Dios, todo lo que había vivido en unas pocas semanas. Suresh…¿Iba a abandonar a Mohinder, la única persona que la ayudó, la protegió, la ayudó a salir de ese foso de miedo y desesperación que ella misma había creado…por alguien que la dejó en su infancia?
Suspiró, su cabeza era un lío de pensamientos, enredados y enmarañados, tanto que no podía comprender ninguno.
Decidió ver por dónde iba al darse cuenta de que estuvo caminando por media hora sin ver hacia dónde iban sus pies.
Estaba… ¿En la puerta del edificio de Mohinder?
-Imposible-pensó.-Queda muchísimo más lejos del hotel…no pude haber llegado tan rápido, además…caminé despacio.
Pero el hecho era infalible, la misma calle, el mismo edificio. Tal vez Mohinder esté allí, tal vez, por una casualidad, haya terminado temprano con Molly y halla decidido volver a casa.
Lo necesitaba, él siempre tenía una respuesta, él siempre sabía qué decir…él podría ayudarla con Henry…a ver qué camino tomar.
Entró en el edificio, pero al entrar, se dio cuenta de que ése era…un almacén abandonado.
Algo asustada, se volteó, buscando la salida, pero ya no había puerta. Corrió, y toco la fría y dura pared con las yemas de los dedos…pero acababa de entrar por allí.
-¿Qué es este lu…?-
-¡Alexis!-exclamó una voz conocida, obligándola a voltearse.

Jime Lupin - June 15, 2008 07:06 PM (GMT)
Capítulo 10:
Se alarmó, puertas que desaparecían, cartas de familiares posiblemente inexistentes, esas pistas le hacían pensar que lo que vendría no era nada bueno.
Sin embargo, se calmó por completo al oír quién gritaba su nombre.
-Mohinder-suspiró, aliviada, volteándose y viendo al genetista.-Qué alivio. Me asustaste.
Él le sonrió.
-Alex, me alegra tanto que estés bien…
-¿Por qué lo dices?-lo interrumpió, alarmada.- ¿Sylar otra vez? Suresh…-agregó, dándose vuelta.-Acabo de entrar por allí.-agregó, señalando la pared desnuda.-En un momento era tu edificio, entré por la puerta y luego estaba aquí. ¿Qué es éste lugar?
-No hay tiempo, ellos pueden llegar en cualquier momento.
-¿Ellos?-repitió ella.- ¿Quiénes son…?
-Te digo que no hay tiempo para esto. Deben estar cerca.-Mohinder la tomó bruscamente por el brazo y se la llevó hacia un pasillo, que hace unos segundos no estaba allí, o al menos eso creía…
-¿Cómo es que no vi este pasillo?-tartamudeó.
-Si tienes mala vista no es mi culpa. Vámonos, si nos encuentran…
-No daré un paso más hasta que me digas qué ocurre.-sentenció, deteniéndose, aún así el genetista no la soltó.
-¡Alexis, no seas infantil!-gritó él, ya asustado.- ¡No sabes de lo que son capaces!
-Exacto. ¡Porque no sé lo que son! ¡Explícame qué demonios ocurre aquí, Suresh!
Mohinder se volvió para enfrentarla, completamente exasperado. Alexis nunca lo había visto así.
Sin embargo, cuando estaba a punto de abrir la boca para gritarle un par de cosas, su expresión cambió…
Sus ojos se abrieron desmesuradamente y su rostro se contrajo de horror.
-¿Mohinder?-preguntó Alexis, mirando hacia atrás. Quizá ellos habían llegado, estuvieran detrás de ellos, y por eso él estuviera tan asustado. Sin embargo, no había nadie. Por lo que volvió a dirigirse al profesor.- ¿Qué te ocu…?-pero se detuvo a si misma al darse cuenta de que podía ver su aliento…
Desesperada, miró sus manos, y, tal como suponía, estaban azules. Pero no era lo único, su brazo también, el brazo de donde Mohinder la sujetaba.
Levantó la vista al rostro de Suresh, estaba más pálido de lo normal, con los labios azulados, casi morados, y el rostro inexpresivo.
Los ojos se le empañaron de lágrimas mientras el cuerpo inerte y congelado de Mohinder soltaba el suyo y caía al suelo con un ruido sordo.
-Mohinder…-susurró, saltando al suelo, respiraba agitadamente. ¿Estaba destinada a acabar con todo lo bueno que le podría haber sucedido? Ya había cobrado dos vidas…ya había terminado con dos almas… ¿Y quién sabía cuántas le seguirían?-Mohinder, despierta, por favor. Despierta, no quiero ser una asesina…-al oír el eco de sus palabras en ese pasillo desierto y hueco, se dio cuenta de que estaba gritando.
Era inútil, Suresh estaba muerto…
-No te molestes.-dijo una voz cerca de ella.-No despertará.
Alexis levantó la vista, y retrocedió un poco.
De pie, frente a ella, después de cuatro años, con el cabello negro cayéndole sobre los ojos y la misma ropa que llevaba desde la última vez que lo vio…estaba su hermano.
-Tom…-susurró, intentando levantarse, pero las piernas no le respondían.-Tom, yo…lo siento muchísimo.-fue lo único que atinó a responder.-Perdóname, yo no quise hacerte eso…
-No quererlo no cambia que lo hayas hecho.-respondió él, con el ceño fruncido. Y se arrodilló a su lado.-Pobre hombre…-agregó, mirando el cuerpo de Mohinder.-No tuvo la culpa de encontrarse contigo.
Ella no podía responderle, porque tenía un nudo en la garganta, principalmente. Pero además…porque él tenía razón. Suresh no tenía la culpa de haberse encontrado con alguien inestable, descontrolado, de haber querido ayudarla y haber terminado muerto…
-Él no merecía esto…-murmuró con un hilo de voz.
Tom la miró, alzando las cejas.
-¿Y crees que yo sí?
-Por…por supuesto que no, Tom. Yo de verdad lo siento, no pude controlarme, me asusté y…
-Y te fuiste.-terminó él.-Sí, lo recuerdo bien. Pudiste haberme ayudado, pudiste haber intentado descongelarme de cualquier forma, llevarme a un hospital, o en su defecto, al menos prepararme un funeral decente…Pero no, tú preferiste huir.
Tomaste todo tu dinero, un par de fotos y saliste corriendo en medio de la noche. ¿Qué hiciste entonces?-preguntó, mirándola con repulsión.
Alexis abrió y cerró la boca un par de veces, estaba en shock, no sabía qué responderle.
-No, no. No lo digas, déjame adivinar. Estuviste cuatro años vagabundeando por New York. Huyendo de un lugar a otro, aterrada cada vez que tenías frío, o que nevaba, aunque no fuera por tu causa.
Un día encontraste un interesante libro en una subasta de cuarta. Activando la evolución, de Chandra Suresh. Creíste que podría salvarte, ayudarte... Ése fue tu error, Alexis, nadie puede ayudarte.
Toma a Mohinder por ejemplo, él lo intentó, y mira cómo está ahora.
Ella observó el rostro pálido y sin vida del genetista, sus ojos inexpresivos, donde nunca volvería a ver emociones, ni esa chispa que siempre tenía cuando se le ocurría una idea, ni esa sonrisa cuando descubrió que podía controlarse. Ya nunca más volvería a vivir.
Un par de lágrimas escaparon de sus ojos.
-Ni siquiera te preocupaste por saber si alguien me había encontrado. O si mi cuerpo se había derretido con el tiempo, junto con la casa.
Alexis lo miró, con el rostro contraído de dolor.
-¿Qué?-preguntó Tom, como si fuera lo más normal del mundo.- ¿Creíste que no te culparía?
Sí, realmente ella creía que su hermano la había perdonado. A veces, había intentado ponerse en su lugar. ¿De verdad lo habría perdonado? ¿Habría entendido que fue un accidente? ¿Habría comprendido que jamás hubiera hecho eso con verdadera intención?
La respuesta siempre había sido sí…entonces… ¿Por qué él no lo entendía?
-Te conozco.-dijo ella.-Sé que me hubieras perdonado. Sé como eres. Nunca fuiste rencoroso.
-No cuando se trata de cosas pequeñas, pero… ¿No te diste cuenta? Me quitaste la vida.
-No lo hice a propósito.-se defendió.- ¿Crees que realmente tenía deseos de matarte?
-Te repito: El no quererlo no cambia los hechos.
-¡Ponte en mi lugar!-gritó, mirándolo a los ojos.- ¡Me desperté y lo único que vi fue toda la casa congelada! ¡Me asusté muchísimo, te busqué, fui a tu habitación y…!-se detuvo, no podía decir lo siguiente.- ¿Crees que fue fácil para mí? ¿Crees que ir de un lugar a otro, cambiándome el nombre, tratando de conseguir dinero, estando completamente asustada y perdida durante cuatro años es divertido…o sencillo?
-Fue tu elección.
-Yo no elegí esto.-respondió, entre dientes. Recordando lo que Mohinder le había dicho.-Nadie lo elige, en realidad…está…fijo en el ADN y…despierta cuando menos te lo imaginas. En cualquier momento. Como fue a los veinte podría haber sido a los cuarenta o a los cinco años…
-No me des una clase de genética, Alexis. No te le pedí.
-Sólo trato de que entiendas como me sentí.
-Esto está durando demasiado.-pensó Candice.- ¿La golpeo o qué? Por lo visto el ataque sicótico todavía no llega…
-No importa como te sentiste.-le replicó en voz alta.
Alexis meditó un minuto…todo lo que él le reprochaba…no tenía sentido, no podía ser…
-¿Cómo sobreviviste? ¿Cómo saliste del hielo? ¿Cómo estás aquí ahora?
-No gracias a ti, te lo aseguro.
Entonces, sin saber muy bien por qué, un solo pensamiento atravesó su mente: Ése no era Tom. Ni siquiera su sentido común le decía que lo pensara bien, estaba completamente segura.
-Y ahora tampoco lo será…-le aseguró, y levantó su mano izquierda. A los pocos segundos se escuchó un grito, era un grito masculino, pero luego…luego se volvió… ¿De mujer?
-¿Quién es?-se preguntó a si misma. Levantó la vista (aún estaba arrodillada en el suelo) y vio a una mujer joven, de cabello oscuro, inconsciente, con el cuerpo congelado.
Un segundo después se dio cuenta de que su mano (la cual estaba inconscientemente aferrada al brazo de Mohinder todo el tiempo) se cerraba en el aire. El cuerpo de Suresh había desaparecido.
Se levantó, temblorosa, y salió corriendo lo más rápido posible, ya que la puerta había aparecido.
En cuanto salió, un policía la detuvo.
-Señorita, no puede entrar allí. ¿No ve que dice que está en construcción? Pudo haberse derrumbado.
-Yo…eh…lo siento.-respondió, nerviosa.-Lo confundí con la casa de un amigo.
El policía enarcó una ceja.
-¿Se encuentra bien? Está muy pálida.
-Estoy bien, oficial. Gracias. Lamento haber entrado. Buenos días.-agregó atropelladamente, y salió corriendo de allí.
¿Quién rayos sería ella? ¿Por qué había tratado de engañarla? ¿Cómo supo tanta información sobre ella y su hermano?
Ya pensaría en eso más tarde. Por ahora sólo un pensamiento ocupaba su cabeza, salir de allí lo más pronto posible.

-Despierta.-ordenó Thomson. Y la chica abrió los ojos. Se encontraba en la compañía
-¿Cómo…cómo me…?
-Tenemos personas con pirokinesis, ¿Recuerdas? Últimamente estás siendo bastante inútil, Candice.
-Intenta hacerlo tú.-se quejó ella.-No es tan fácil como parece.
-No me des excusas. Ve con el niño, lo has dejado solo bastante tiempo. Cómprale unas historietas o algo así. Voy a preguntarle a Suresh cómo está Molly. Ah, y Candice…-agregó, antes de que ella pudiera salir.-Linderman me ha dicho que los padres del niño lo están buscando y pronto estarán cerca. Si llegan hasta ti…no me falles.
-No te preocupes.-respondió, enfadada, y con los dientes apretados.-No lo haré.
Hubo un breve silencio.
-Muy bien, ponte a trabajar.-finalizó el hombre, y salió de la habitación.





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