View Full Version: Los Angeles Community Hospital

Héroes Foro > Rol de Héroes > Los Angeles Community Hospital



Title: Los Angeles Community Hospital


Yourigath - April 22, 2008 09:20 PM (GMT)
Los Angeles Community Hospital

[doHTML]<img src=http://www.losangelescommunityhospital.com/tour/Picture%20009.jpg width="500" >[/doHTML]

Los Angeles Community Hospital es un hospital dotado de 130 camas, especializado en medicína general y cuidado crítico, pediatría, obstetricia, y veinticuatro horas de cuidado de urgencias. Su misión es mantener la perfecta situación de sus pacientes con compasión, seguridad, y unos cuidados de alta calidad, enfocados a la familia y al cuidado de la comunidad.


Yourigath - April 22, 2008 09:23 PM (GMT)
John Derbyshire - 8:30 am

Las velas, como única iluminación de la habitación, bailaban dando a las sombras una vida extraña. Se retorcían, se confundían unas con otras, negras figuras encapuchadas en dos dimensiones plasmadas en la pared.

A través de los orificios de la máscara John veía a los miembros de la secta. Todos ellos cubiertos con capas blancas y máscaras del mismo color, alrededor de un altar donde una mujer danzaba desnuda con la oscuridad que la rodeaba. Con una mano trazaba curvas en el aire acompañando sus movimientos, mientras que con la otra sostenía una máscara amarilla de rostro inexpresivo. Se contorsionaba en un baile cuya música solo podían oír ella y los cirios que la rodeaban.

De repente, el baile cesó, la máscara cayó de sus manos que fueron rápidamente a su pecho. El rostro de la mujer cambiaba de color, tomaba una tonalidad rojiza, morada… parecía estar asfixiándose. Se sujetaba el pecho… parecía como si algo estuviese apretándole el corazón desde el interior. Intentaba articular palabras sin sentido que morían antes de llegar a su garganta, con un sonido gorgojeante, enfermizo... cayó de rodillas en mitad del círculo y miró a John con lágrimas en los ojos.

-Sofia!!

Al grito de John le respondieron el silencio de una habitación de hospital y el pitido intermitente de la máquina de electrocardiograma. Solo había sido un sueño, una pesadilla relacionada con un pasado que pretendía olvidar.

John se incorporó y estudió con atención lo que le rodeaba, intentando recordar lo ocurrido. Al lado de su cama había una mesita y sobre ella estaba su móvil apagado, lo cogió, encendió e introdujo el PIN… el mensaje de “Código erróneo” le sorprendió, no se había equivocado, había introducido el código correcto, estaba seguro de ello. Volvió a mirar el teléfono, recordó donde estaba… cambió la combinación y el mensaje de bienvenida hizo acto de presencia en pantalla.

“Algo falló, estaremos en contacto. -Whiro-“

Así que había sido ella, Whiro le había llevado al hospital, pero… ¿qué había fallado? Trataba de recordar, podía ver la casa de Pickman, habían entrado gracias al poder de la mujer, los sistemas de alarma convencionales parecían ser inútiles contra sus habilidades. John recordaba la Daga de Djanti, la vitrina de cristal y luego… el sueño…

El móvil terminó de encenderse, no había llamadas nuevas, un mensaje de Tasha. Al parecer la chica estaba preocupada por su ausencia la última semana… ¿La última semana? Imposible… miró la fecha en el teléfono… así que había estado en ese hospital más de una semana y media… No temía por sus trabajos, ni sus investigaciones, Tasha tenía algunas directrices a seguir y podrían haber estado realizando prácticas sin él durante un mes entero. Le preocupaba otra cosa…

“En cuanto vuelva, te llamaré nada más bajar del avión. Pero para que eso pase, tienes que jurarme que si no aparezco en tu vida en unos días, no volverás a pensar en mí jamás.”

Las palabras de Sofia resonaban en su mente… “si no aparezco en unos días…” no podía haber sido un poco más específica, unos días podían significar muchas cosas. Marcó el número y se llevó el teléfono al oído… como era de esperar saltó un mensaje grabado diciendo que el número no estaba disponible, apagado o fuera de cobertura.

No podía hacer nada en esa cama así que presionó un botón y en poco tiempo una enfermera estaba entrando en su habitación acompañada de un doctor altamente sorprendido.

-Le dije que se recuperaría – le susurró ella al doctor pensando que John no la podía oír.- no tengo tanta experiencia como usted en estos temas, pero los “buenos” siempre despiertan pronto y nos dejan sin "diversión"…

Le puso una especial picardía a las palabras en cuestión mientras echaba una ojeada bastante sugerente a la mitad inferior de las sábanas. Al darse cuenta que John la estaba escuchando se ruborizó y bajó la cabeza en un claro signo de “tierra trágame”.

-Veo que se está recuperando señor… Derbyshire… es buena señal, ahora la enfermera le preparará y empezaremos con unas pruebas de rutina…

No pudo terminar la frase, John le cortó de forma osca y con una mirada penetrante que enfatizaba el significado de cada una de sus palabras.

-Doctor… Doctor John Derbyshire… y no, no va usted a realizar ninguna prueba de rutina. Si es tan amable de retirar todos estos “aparatos” que me mantienen inmovilizado en esta cama, estaré encantado de firmar una alta voluntaria…

El tono de John no admitía discusión, aun así el médico abrió la boca para darle la réplica, pero los ojos del profesor clavados en él le hicieron retroceder.

-Enfermera, por favor, prepare el paciente para que pueda dejar la habitación y acompáñelo a recepción para que firme el alta voluntaria.

Tras esto, dio media vuelta y salió de la habitación farfullando incoherencias sobre la insensatez de John mientras la enfermera se acercaba a este para empezar a retirar la vía del suero, la pinza del electrocardiograma… En ningún momento miró a John a la cara, parecía sentir una mezcla de miedo y vergüenza. Cuando terminó con el paciente se dirigió al armario y sacó las prendas que llevaba John el día que le ingresaron.

-Si lo desea, puedo ayudarle a vestirse, quiero decir… después de una semana y media estará si fuerzas y quizá necesite…

-Deje la ropa encima de la cama y retírese, creo que ya se ha tomado más “libertades” de las que le correspondían con este “buen” paciente.

Tras asegurarse que la puerta estaba bien cerrada John se vistió, recogió sus cosas, asegurándose que no le faltaba nada… todo estaba en su sitio (incluso el cuchillo), todo en perfecto estado. Miró la hora en el reloj de bolsillo de su padre. Las 8:47 Tasha ya estaría en la facultad, atareada en el laboratorio, preparando las prácticas de la tarde…

Tras firmar el alta iría a la universidad, aunque… le preocupaba lo que podría haber pasado con Sofia, pero no tenía forma de contactar con ella.

Una vez arreglado se miró al espejo. Al menos, aquella enfermera, había hecho un buen trabajo en su aseo diario. Tenía la barba bien afeitada, a pesar de todo. Tenía buen aspecto, nadie diría que había estado en coma una semana y media. No podía arriesgarse a que Sofia apareciera y le encontrara con aspecto de pordiosero.

Si ella aparecía, había prometido ser paciente. Esperaría su llamada… le daría “unos días más” y si para entonces no había aparecido… iría él mismo a buscarla.

mao_cax - May 3, 2008 08:42 PM (GMT)
Whiro - 9:00 am

Le vió salir por la puerta principal. Ella estaba escondida detrás una de las columnas del aparcamiento, semioculta en la penumbra. John parecía haberse recuperado y no le quedaban secuelas. Eso era lo único que Whiro quería saber.

Lo de la daga de adjanti había fallado. Los hechizos que John había desbloqueado tenían un trampa escondida, un poderoso conjuro que había hecho que el profesor cayese inconsciente justo cuando se produjo aquella explosión. Whiro habia tenido el tiempo suficiente de arrastrarlo hasta un lugar más o menos seguro y largarse de allí con John a la espalda. Le había dejado en el hospital y había vuelto a la mansión de Pickman.

Ella también había sido alcanzada por el conjuro y la mitad de su brazo izquierdo había quedado quemado como si se hubiera abrasado con un corrosivo. Tres semanas despues aun lucía una larga cicatriz blanca q le iba del hombro al codo. Pero estaba viva y John también.

Como John había hecho muy bien su trabajo, la mansión estaba libre de conjuros y las protecciones mecánicas y electricas no era rival para Whiro, pues ella entraba en una sombra y caminaba de un punto a otro sin importarle paredes ni rejas.

A Pickman no le sirvieron de nada sus cinco guardaespaldas ni sus protecciones de seguridad, acabó arruinando la carísima alfombra persa cuando Whiro le pegó un tiro en la cabeza; y la daga se perdió en la umbra, ella misma la dejó caer y nada más soltarla se desvaneció. Ya nadie podría volver a utilizarla jamás para abrir grietas interdimensionales.

De eso ya habían pasado tres semanas y Whiro se había estado recuperando de las heridas sufridas, había velado por John sin que él ni nadie lo supiera y habia estado perfeccionando su poder porque se había dado cuenta que tal vez no le hicieran falta las sombras para saltar de un punto a otro. Aun era incapaz pero sólo necesitaba mucha práctica y perseverancia.

Ahora que John se habia recuperado, Whiro cumplía la palabra que le dio antes de empezar su aventura, saldría de su vida para no volver a molestarle.

Se montó en su moto y salió disparada hacia Venice Beach




Hosted for free by InvisionFree